sábado, 25 de junio de 2016

Inglaterra


Como Inglaterra está estos días en el candelero y mañana, 26 de junio, es la fiesta de san Josemaría, parece interesante recordar una página de la biografía de este santo.

El fundador del Opus Dei fue a Londres por primera vez en 1958. Pasó allí una larga estancia, desde primeros de agosto hasta mediados de septiembre. Y también fue a esa isla los años siguientes, hasta 1962. El 4 de agosto de 1958 se presentó el Fundador en Inglaterra. Uno de esos días escribió en el dorso de una fotografía: "Santa María, Asiento de la Sabiduría, ayuda a tus hijos; Oxford, Cambridge, 5-VIII-58"

Hizo un recorrido por Londres. Se llegó a la City. Por sus calles se apresuraba la gente: oficinistas, empleados con hongo, traje oscuro y cuello almidonado. Había un tráfico denso de autobuses rojos y taxis de charol negro. Todo apretado, con prisas y febril.

Por todas partes aparecían rótulos con fechas antiguas: Established in 1748;...in 1760;...1825... La mente del Padre penetraba su significado histórico, abarcándolo en sus consecuencias: continuidad en el trabajo, transacciones, con todos los continentes, riqueza, poderío económico...; una costra secular y resistente. Era la City como un viejo árbol centenario, con las raíces al aire. Y, circulando entre la multitud, cada cual a su tarea, se veían rostros y atuendos de lo más exótico: indios, africanos, chinos y árabes.

En los primeros días recorrió algunos lugares de Londres y de otras ciudades próximas: el Parlamento, Fleet Street, Westminster, Whitehall; Oxford, Saint Albans...
La mañana del domingo día 10, fue de nuevo a la City. Más impresionante resultaba ahora, ausente de vida. Con el weekend el cambio era brusco: calles totalmente desiertas, donde no se veía un paseante, vacías de tráfico; edificios cerrados a cal y canto, muertos, en silencio.

Fueron días de oración y trabajo. Pensando en la gente que deambulaba por las calles, en tantos que no amaban a Dios, o tenían un conocimiento superficial de Cristo, se sentía impotente para hacer algo. Esa impotencia le llevaba a Dios, como niño que acude a su padre. Y hacía oración, que es el secreto de la eficacia del Opus Dei, y, según les dijo en Londres, servía como un gran paraguas contra las incidencias del tiempo y las contrariedades...

¿Podría remover Inglaterra?
Debió ser por entonces cuando el Señor le contestó claramente con una locución, una de tantas como tuvo, y que tan firmes quedaron en su memoria: "¡tú, no!; ¡Yo, sí!"
Tú, ciertamente no podrás; pero Yo sí que puedo.

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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...