sábado, 18 de octubre de 2008

Reloj de Diriamba


Este fin de semana me encuentro predicando un curso de retiro en la iglesia de San Caralampio, la que se ve en la foto.
Lo característico del lugar, la ciudad de Diriamba, es su famoso reloj, que no tiene nada que envidiar al de la torre de Londres.
Entre meditación y meditación es fácil, al oir las horas, recordar lo que decía San Agustín en uno de sus sermones:
"Rescatar el tiempo es sacrificar, cuando llegue el caso, los intereses presentes a los intereses eternos, que así se compra la eternidad, con la moneda del tiempo"

3 comentarios:

abbé Quirós dijo...

¿Por qué la iglesia de verde?

Otra vez sin ningún punto y aparte.

Alfredo Quirós dijo...

En Nicaragua gustan mucho de pintar las casas con colores muy vistosos y atrevidos.

La máquina no me dejó poner los puntos y apartes

abbé Quirós dijo...

Mucho "cuento" lo de la máquina.

A mí también me gustan esos colores.

En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...