jueves, 26 de diciembre de 2013
Es Dios y se parece a mí
Reflexión para estas primeras horas de la Navidad:
María siente "a la vez, que Cristo, su hijo, suyo, es su pequeño, y es Dios. Le mira y piensa: Este Dios es mi hijo. Esta carne divina es mi carne. Está hecha de mí. Es Dios y se parece a mí.
Y ninguna mujer, jamás, ha tenido así a su Dios para ella sola. Un Dios muy pequeñito al que se puede coger en brazos y cubrir de besos, un Dios calentito que sonríe y que respira, un Dios al que se puede tocar; y que sonríe. Es en uno de esos momentos cuando pintaría yo a María si fuera pintor. Y trataría de plasmar el aire de atrevimiento tierno y tímido con que ella adelanta el dedo para tocar la piel pequeña y suave de este niño-Dios cuyo peso tibio siente sobre sus rodillas y que le sonríe"
(La foto y el texto están copiados del magnífico blog de Vicente Huerta SER PERSONA)
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Primos hermanos y la "marimorena"
Es una maravilla tener 16 primos y 16 primas. Verdaderamente primos hermanos.
Aquí están ellos: Manolo, Fede, Miguel, Isidoro, otro Fede, Carlos, Alberto, Gabriel, Tono, otro Miguel, Jose, Emilio, Alfredo, José Alfonso, otro Emilio y otro Carlos.
Y ellas: Amali, Pili, Tica, Menchu, Sonia, Rosa María, Susana, María Luisa, Esther, Mariqui, Clara, Marta, Virginia, Purita, Mariló y Pilar.
Además hay que añadir sus respectivos cónyuges y tantísimos sobrinos...buenísimos.
En esta Navidad un buen grupo de ellos se acercaron a la residencia donde vive mi madre para armar la "marimorena" Son fantásticos...
La marimorena. Este villancico popular que siempre ha formado parte del repertorio que todos los primos cantábamos por la calle Platería parece que data nada menos que del siglo XVIII y su origen se encuentra en el nombre de una tabernera de la corte de Madrid, llamada María Morena.
Según relata la historia, fue en la Navidad de 1702 cuando el Conde regidor de Cervera fue avisado de que en el convento de San Francisco la ceremonia religiosa estaba siendo entorpecida por un estruendo de zambombas, tambores, panderetas y almireces. Entre los alborotadores se encontraba María Morena, quien fue castigada. Sin embargo al año siguiente, los mozalbetes aludiendo a María Morena cantaban: "Ande, ande, ande, la marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena" y así se originó el Villancico que se ha hecho famoso.
martes, 24 de diciembre de 2013
Maternidad redimida
En el Prefacio de la Misa de esta mañana agradecíamos por el misterio de la Virgen Madre porque "en el seno virginal de la hija de Sión ha germinado aquel que nos nutre con el pan de los ángeles y ha brotado para todo el género humano la salvación y la paz...En Ella, madre de todos los hombres, la maternidad, redimida del pecado y de la muerte, se abre al don de una vida nueva"
Poco antes, en el Evangelio (Lucas 1, 67-79) Zacarías hacía el último ultrasonido: "Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo Alto...para guiar nuestros pasos por el camino de la paz"
Esta noche es NOCHEBUENA. Que el nacimiento adorable de Jesús nos llene de gozo y nos haga partícipes de los bienes eternos.
La foto es del Hospital Monkole, en Kinshasa.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Felicitaciones
Lluvia de felicitaciones, de saludos, de recuerdos, de buenos deseos...
Álvaro desde Chile: "Que tu corazón sea el pesebre más bendecido..."
Carlos desde España: "Que nos llenemos de esperanza misionera..."
Noel desde Hong Kong: "Cariñosos saludos de Navidad a todos los de casa..."
Viviana desde Alemania: "Ya está muy cerca..."
José Antonio desde Costa Rica: "Esperando muchas bendiciones..."
y...y...y...
Viene bien pensar lo que ha escrito el Papa Francisco: "Miremos por un momento el interior de un gran evangelizador como San Pablo, para percibir cómo era su oración. Esa oración estaba llena de seres humanos: 'En todas mis oraciones siempre pido con alegría por todos vosotros...porque os llevo dentro de mi corazón'.. Así descubrimos que interceder no nos aparta de la verdadera contemplación, porque la contemplación que deja fuera a los demás es un engaño".
domingo, 22 de diciembre de 2013
Cuento de Navidad (Tercera y última parte)
Tercer y último capítulo del Cuento de Navidad, que es Verdad
Cuento que hemos de agradecérselo a M. Ángeles Oliveros:
Una noche en que la luna era grande y hermosa como un recental en primavera vieron con asombro que empezaba a nevar una luz dorada y celeste, los copos resplandecientes llenaban el aire de algo sobrenatural. Se sentían hechizados por aquella extraña luz que los envolvía cuando de pronto, se hizo visible un ángel que les dijo:
− “No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría que es para todo el pueblo, pues os ha nacido hoy un Salvador que es el Mesías Señor en la ciudad de David”.
Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo:
− “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.
El ángel chico comprendió que había tenido cumplimiento lo dispuesto por Dios y se unió en alabanzas al coro de los ángeles desbordado de alegría.
Cuando se fueron al cielo dijeron los pastores:
− “Vayamos a Belén a ver esto que Dios nos ha anunciado”.
Hicieron apresuradamente los preparativos y todos cogieron regalos: pieles, corderos, queso, leche y miel.
Por el camino el ángel chico se dio cuenta de que Raúl no llevaba nada. Disimuladamente pregunto:
− ¿Dónde llevas tu regalo?
Raúl bajo la cabeza y no contestó. El ángel chico no comprendía la actitud de Raúl. Precisamente él le había estado insinuando que ofreciera al Niño recién nacido lo que tuviera para él más valor, porque aquel Niño era Dios hecho Hombre.
Y siguió preguntando:
− ¿No olvidas nada, no deseas volver para coger alguna cosa?
Raúl dijo con voz desabrida:
− No, no olvido nada.
Raúl que iba contento de vez en cuando se ponía triste.
El ángel chico estaba intrigadísimo con el comportamiento de Raúl. No hablaron más en todo el camino.
Después de una larga caminata pasada la media noche llegaron a Belén.
Antes de llegar al pueblo vieron un establo envuelto en aquella luz dorada y resplandeciente. Entraron y encontraron al Niño con su Madre. San José avivaba el fuego con un matojo. Un grupo de pastores que se les había adelantado bailaba al son de una zambomba que imitaba el rebuzno de una burra.
En medio de aquella alegría los pastores fueron ofreciendo sus regalos.
Aunque radiante de alegría, el ángel chico estaba inquieto por Raúl, que demoraba el tiempo de acercarse al Niño. Se quedó el último y cuando ya nadie reparaba en él, se acercó al pesebre y con los ojos húmedos dijo:
− Yo te he traído como regalo lo que más quiero: el ángel chico; es mi mejor amigo pero yo sé que en el cielo era tu juglar y quiero dejártelo para que te entretenga.
El Niño-Dios se emocionó con el desprendimiento de Raúl. Y en recuerdo de este suceso en los nacimientos junto a los ángeles grandes se pone siempre un ángel pequeño en el portal.
Cuento de Navidad (Segunda parte)
Segunda parte del Cuento de Navidad titulado EL ÁNGEL CHICO.
Recuerda que la Navidad no es un cuento, es Verdad. Al imaginar lo que sucede siempre nos quedamos cortos.
El ángel chicho acató respetuoso el deseo de Dios. Bajo a la Tierra y emprendió el camino de las montañas de Judá. Era de noche cuando llegó. Una luz lo guio hasta una cabaña de pastores donde por la puerta entreabierta salía el llanto de un niño. Temió haber llegado con retraso y entró apresuradamente.
− Buenas noches soy el enviado de Dios para proteger a Raúl.
Nadie pareció escucharle. Tampoco se habían percatado de su presencia. Entonces se acordó de que era un ángel y por lo tanto invisible a los hombre. Responsable de su misión se puso a proteger al niño.
De vez en cuando Dios le pedía cuentas de su trabajo y el ángel chico relataba todos los peligros de los que había librado a Raúl.
Raúl creció de prisa, a los pocos años ya acompañaba a su padre que poseía un hermoso rebaño de ovejas y corderos. Pasaban días enteros en los pastizales donde se familiarizo con el calor y el frio el viento y la lluvia con las plantas aromáticas y las flores de las colinas. Conocía uno a uno los prados y las altas montañas donde se refugiaba el gavilán. Jugaba con los animales amigos y temía al lobo, a la garduña, al lince y al turón.
Mientras brillaba en el cielo la lámpara de oro, todo era actividad: conducir el rebaño a los pastos y a los abrevaderos, buscar la oveja perdida, llevar en hombros al que no podía caminar…
La lámpara de plata invitaba al reposo y la contemplación.
Muchas noches se reunían con otros pastores y mientras los mayores contaban historias Raúl miraba las estrellas. Las distinguía por su resplandor, les ponía nombres. !Qué pena no tener un amigo con quien compartir aquella belleza.! ¡Hubiera sido tan hermoso contar las estrellas entre los dos!
Una noche que se entretenía con estos pensamientos sintió dentro una voz.
− Alégrate Raúl porque no estás solo yo estoy contigo.
− ¿Quién eres tú?
− Yo soy un ángel chico enviado por Dios. Tengo el encargo de ser tu guardián y de protegerte. No me ves porque soy un espíritu que te acompaña a todas partes y te insinuó el bien; podemos ser amigos y hablar, también contar juntos las estrellas.
El ángel chico sabía muchos juegos e historias que entusiasmaban a Raúl. Un día le contó como en el cielo era el juglar de Dios. El pequeño pastor se embelesaba oyéndolo hablar de todo lo que inventaba para divertir a la Trinidad y de como Dios −Hijo− se complacía especialmente con él.
Aquel invierno llegó especialmente crudo, los pastores se reunían por la noche que hubieran sido interminables de no ser por las historias contadas junto al fuego. Historias de patriarcas y de reyes, de jueces y de profetas. Toda la historia de Israel transmitida oralmente de generación en generación. Casi siempre terminaban haciendo alusión al que había que venir para salvar al pueblo de sus pecados.
Cuento de Navidad (Primera parte)
Vamos a contar un Cuento de Navidad en tres partes, para no hacerte largo el cuento.
Precisamente el Papa Francisco acaba de decir a un grupo de familias italianas con muchos niños que LA NAVIDAD NO ES UN CUENTO.
Es decir, según mi interpretación: El Misterio es tan grande que ES VERDAD. El Evangelio es apertura a la Verdad...
Vamos con el Cuento, con la narración:
El Ángel chico tenía la cara redonda y colorada. Sus alas demasiado pequeñas le hacían llegar siempre el último en las competiciones; también era un poco torpecillo a la hora de saltar.
Los ángeles grandes decían sin malicia:
− El ángel chico vuela pesado como una piedra.
− Es que tiene tan cortadas las alas.
− Todavía no ha adquirido experiencia decía un ángel mayor.
A pesar de su torpeza el ángel chico tenía un humor excelente porque sabía que, aunque Dios lo había hecho pequeño, lo había capacitado para adorar y querer. Lo borroso para él hubiera sido que no lo hubiera llamado a la existencia.
Era feliz y no deseaba mayor estatura aunque nunca se le confiaran encargos de responsabilidad. Había ángeles grandes de nombres sonoros que con frecuencia bajaban a la Tierra mensajeros de una misión.
Era alegre e ingenioso; amigo de divertir. Por esto Dios le hizo su juglar.
No había fiesta en el Cielo en la que el ángel chico no hiciera las delicias de Dios, sobre todo de Dios Hijo que sentía por el ángel chico una especie de predilección.
Un día, Dios Padre reunió a todos los ángeles. Por la gravedad de su rostro intuyeron que se trataba de algo transcendental. Después de una larga adoración por parte de los ángeles Dios Padre le revelo que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad −el Hijo− iba hacerse hombre en las entrañas de una mujer nazarena.
Luego Dios Padre le comunicó al arcángel Gabriel que llegada la plenitud de los tiempos iría a la Tierra portador de una embajada para la mujer nazarena.
A continuación llamó al ángel chico.
− Estoy contento con tu trabajo, eres un buen juglar pero tengo otro encargo para ti. Iras a un lugar de las montañas de Judea donde está a punto de nacer un niño que se llamará Raúl. Quiero que seas su guardián, le preserves de todos los peligros y seas su confidente.
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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...
