sábado, 19 de noviembre de 2016

Crónica de un viaje 1: Pamplona


Del 5 al 17 de este mes he realizado un viaje a España con dos etapas: Pamplona y Murcia. Ya de vuelta, de nuevo en Managua, me dispongo a hacer una pequeña crónica para no hacerte largo el cuento.

Como dicen por la Madre Patria ha sido todo "¡genial!"

Iba invitado como asesor para Nicaragua del Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa, dónde junto con otros muchos seminaristas de distintas nacionalidades, se preparan para el sacerdocio un, cada vez menos pequeño, grupo de nicaragüenses. Actualmente de las diócesis de Granada (3) y de Juigalpa (2)

En la foto de entrada con Jairo (Puerto Príncipe) y Engels (Rivas) delante de un árbol del jardín de Bidasoa, plantado hace años por otro nicaragüense, ya sacerdote en Múhan.

Tuve oportunidad de convivir con ellos en su actividad diaria de formación. Cada jornada, bien abrigados y en bicis salen para el campus universitario a recibir sus clases en la Facultad de Teología.


Desde la ventana de mi habitación, despidiendo a Engels y Edwin (Juigalpa) en la entrada al Seminario, junto al parqueo de bicicletas.

Admirado de los actos litúrgicos, la convivencia fraterna con gentes tan variadas, ¡hay cuatro seminaristas chinos!, la alegría desbordante y tantos detalles que tuvieron conmigo, empezando por prestarme un abrigo pesadísimo pero necesario.

Coincidieron esas jornadas con el XII Simposio Internacional de Derecho Canónico, que reunió a cerca de 200 expertos para tratar sobre "El Matrimonio en la Iglesia. La nueva acción judicial"
Las sesiones fueron interesantísimas y de gran nivel. Tomé buena nota de todas las intervenciones. Fue clausurado por Mons. Munilla con una charla amenísima sobre el Matrimonio y la familia. Me hizo reflexionar cuando dijo con gracia que tenemos el "peligro inminente de ser santos" porque Dios está empeñado en eso.


En primera fila el P. Camilo Díaz (Managua) y Mons. Antonio Herrera (León) que llegaron también al Simposio, durante la intervención de Mons. Munilla.

Realmente la Universidad de Navarra, el Campus, las Facultades, la Clínica, ¡ahora el Museo, con cantidad de actividades muy participativas...! es fantástica: Entran ganas de estudiar mucho.
Tuve oportunidad de saludar y compartir con bastantes de los estudiantes nicas que están felices allí.


En la foto con Carlos Zúniga -muy fresco, cuidado con la gripe- y con Andrés Caldera, estudiantes de Derecho.

Hubo paseos como el que hice el último día al Castillo Javier, cuna de San Francisco Javier. Íbamos en un microbus los seminaristas nicas, el P. Camilo y yo, manejando un madrileño que ya está convencido de venirse con nosotros a Nicaragua. Se nos contagió el espíritu evangelizador del santo y cantamos a pleno pulmón durante el viaje canciones nicas. Terminó la tarde en una famosa cafetería de la Plaza del Castillo de Pamplona con un chocolate caliente con churros.



Más no se puede pedir.

Continuará...

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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...