viernes, 29 de mayo de 2020

Cuento para el día de la madre


El 30 de mayo es el día de la madre en Nicaragua.

Vamos a celebrarles con este bello cuento:

"Ese domingo, se paró más temprano de lo usual porque al fin había llegado su día. Así que tan pronto abrió los ojos corrió a su tocador y tras rebuscar por unos minutos en sus gavetas lo encontró.

El último bombón, de la caja de chocolates que había comprado hace años, antes de que la pandemia empezara. Lucía tan delicado y apetitoso como siempre.

Con nerviosismo lo tomó en sus manos y miró el calendario, la última vez que se había comido uno de esos había sido en su cumpleaños, meses atrás, y de tan solo pensar que ese era el último de la caja le ponía los pelos de punta. Porque debido a la pandemia habían quedado confinados en sus casas viviendo de provisiones básicas, las cuáles nunca incluían bombones.

A pesar de que sus manos temblaban de la emoción logró quitarle el envoltorio y apreció la belleza del chocolate por un momento, su color marrón oscuro le parecía inigualable. Luego se lo llevó a la nariz y lo olió, haciendo que su dulce y fuerte olor despertara aún más sus sentidos.

Sin embargo, se tomó un momento antes de llevárselo a la boca, porque quería estar segura de que estaba preparada para disfrutarlo y degustarlo al máximo, al no saber cuándo podría tener otro de esos.

Al sentirse lista, cerró los ojos y abrió la boca lentamente, pero mientras se llevaba el bombón a la boca...

- ¿Qué es eso. mami?

Su pequeño estaba parado en la puerta de la habitación mirándola lleno de curiosidad.

- ¡Ay! -gritó la mujer, pegando un brinco y casi soltando el bombón-. ¡Me asustaste, bebé! Esto es un chocolate, un dulce que comíamos y disfrutábamos hace mucho tiempo, incluso antes de que tú nacieras, -le explicó, mirando el bombón, luego a su hijo, luego al bombón de nuevo-. ¿Quieres probarlo? Es el último...

El pequeño asintió con la cabeza y corrió a donde estaba su madre, y arrancándole el bombón de la mano, muy egoístamente, se lo metió completo en su pequeña boquita en menos de un segundo.

Tan pronto lo saboreó, el rostro del niño se iluminó y con una gran sonrisa anunció:

- ¡Está delicioso! ¡Nunca había probado algo tan rico!

- Sí que lo está, -estuvo de acuerdo la madre, quien sintió el dulce sabor del chocolate en su boca a pesar de no haberlo probado."

Fin

¡Feliz día de las madres 2020!

miércoles, 27 de mayo de 2020

Hermanos


En Villa Fontana, desde que el coronavirus empezó a rondar por Nicaragua y nos quedamos en casa, todos los sábados, después del almuerzo, tenemos una "tertulia internacional". Conectamos el teléfono a la tv y nos vamos a cualquier parte del mundo -tenemos amigos por todas partes- para que nos cuenten, para contar nosotros también, para sentir esa unidad familiar...

En mayo ya hemos estado en Fortaleza (Brasil) con Gerald, en París (Francia) con Roger, en Roma (Italia) con Esteban y Chema...

Y el sábado pasado nos fuimos hasta Lubumbashi (República Democrática del Congo) para conectar con mi hermano Federico, sacerdote como yo en aquella ciudad del corazón de África.

Nos contamos muchas cosas y pasamos un rato muy agradable. Y sirve para rezar unos por otros.

Al final me hicieron tomar una fotografía con él...


¿Dónde viajaremos este sábado sin salir de casa?

domingo, 24 de mayo de 2020

La firma de Dios


Dice el Papa Francisco:

"Todos somos portadores de alegría. ¿Lo habíais pensado? ¿Qué eres un portador de alegría? ¿O prefieres llevar malas noticias, cosas que nos entristecen?

Todos somos capaces de portar alegría. Esta vida es el regalo que Dios nos ha dado: y es demasiado corta para consumirla en la tristeza, en la amargura.

Alabemos a Dios, contentos simplemente de existir.

Miremos el universo, miremos sus bellezas y miremos también nuestras cruces y digamos: 'Pero, tú existes, tú nos hiciste así, para ti'

Es necesario sentir esa inquietud en el corazón que lleva a dar gracias y a alabar a Dios.

Somos los hijos del Gran Rey, del Creador, capaces de leer su firma en toda la creación; esa creación que hoy nosotros custodiamos, pero en esa creación está la firma de Dios que lo hizo por amor.

Que el Señor haga que lo entendamos cada vez más profundamente y nos lleve a decir 'gracias': Y ese 'gracias' es una hermosa oración."

(En la foto, mi sobrina Lucía con Chari, su madre, ayer tras poder salir de nuevo, después de dos meses de confinamiento)

Gloria


El Evangelio de este VII Domingo de Pascua (Juan 17, 1-11) es impresionante.

"Padre... glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado... Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera...
Te pido por ellos... porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos."

Impresionante porque la gloria de Jesucristo ¡somos nosotros!

Se me asemeja a los aplausos que recibe un director de orquesta, después de un concierto que ha sido interpretado muy bien. El público puesto en pie aplaude y hace salir varias veces al director para saludar. Éste agradece esas muestras de admiración y con un gesto hace levantar a todos los músicos para que compartan con él la gloria del momento.

La conclusión es que la orquesta vuelve a tomar los instrumentos y comienza a tocar una nueva pieza de una sinfonía todavía más maravillosa, con más ritmo, con más entusiasmo de todos: director, músicos, público...

Así nosotros, en esta espera gozosa de Pentecostés (hoy es el tercero de esos diez días) tomemos los violines, trompetas, flautas, clarinetes, arpa, piano... o hasta el pequeño triángulo ¡no importa el lugar que ocupas en esta orquesta de la humanidad redimida! y toquemos esa preciosa sinfonía del trabajo bien hecho, de la fidelidad al plan de vida espiritual, del servicio a los demás en cosas pequeñas...

"Por Cristo, con Él y en Él, a ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén"

sábado, 23 de mayo de 2020

Pedir


Como muchas veces, San Agustín nos aclara un sentido nuevo comentando la Sagrada Escritura.

Y así, por ejemplo, comenta este texto del Evangelio de San Juan:

Jesucristo dice: "Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que queráis y os sucederá" (Juan 15, 7)

Discurre el gran santo:

 "Si permanecen en Cristo, ¿qué pueden querer sino lo que conviene a Cristo? Si permanecen en el Salvador, ¿qué pueden querer sino lo que no es ajeno a la salvación?

Unas cosas las queremos porque estamos en Cristo, y otras cosas las queremos porque todavía estamos en este mundo.

Por permanecer en este mundo, algunas veces se nos desliza la petición de algo cuya inconveniencia desconocemos.

Pero no suceda esto entre nosotros si permanecemos en Cristo que, cuando le pedimos, no hace sino lo que nos conviene.

Así pues, permaneciendo en Él cuando sus palabras permanecen en nosotros, pediremos lo que queramos y nos sucederá.

Con sus palabras concuerda la oración que Él mismo nos enseñó y en la que decimos: Padre nuestro que estás en los cielos. En nuestras peticiones no nos apartemos de las palabras y el sentido de esta oración, y lo que pidamos sucederá." (San Agustín. Tratado 81 sobre el Evangelio de San Juan)

( Conclusión: La mejor oración de petición es el Padrenuestro. Pide a través de esta oración )

viernes, 22 de mayo de 2020

Leer a los hijos


Enrique siempre me sorprende con bellas experiencias familiares

Hay más, pero un motivo muy serio para tener hijos es poder leerles por las noches

"Desde bebés leía a mis hijos antes de dormir. No sabían hablar, pero me iba a su cuarto, si estaban llorando, que era lo habitual, con el libro que en esos momentos llevase entre manos, fuese Breviario de la podredumbre o Los hermanos Karamazov, y leía y leía. Les bastaba el arrullo de la voz para callarse ipso facto y para dormirse a medio plazo.

Para mí era un sueño. Su cuarto era una habitación inmune al celular y a las redes sociales; y, además, yo gozaba de una inédita sensación de estar cumpliendo por fin mis deberes familiares... mientras seguía dándome a mis placeres sin interrupción. Descubrí que leer en voz alta recupera el ritmo que quiso el autor y una atención de ida y vuelta, de los ojos y los oídos. En las profundidades abisales del subconsciente de las criaturas deben quedar pecios* asombrosos.


Pero ha pasado el tiempo y ahora les leo libros que siguen con una vigilia meticulosa. Tienen edad (nueve y ocho años) para leer por su cuenta y riesgo y a veces lo hacen, pero este rito de la lectura en común es sagrado.
Antaño, cuando salíamos, o ahora si una noche tengo demasiado trabajo, me lo apuntan y al día siguiente les debo dos capítulos.

Me pliego porque pienso que dominar la habilidad mecánica de la lectura es muy importante, sí, pero la literatura es otra cosa. Ésta: estar intrigados con las historias, siguiendo pistas, descubriendo la gracia de una expresión, preguntando qué significa tal palabra, cuestionándose con enorme exigencia la resolución de un giro argumental o comentando la complejidad psicológica de un personaje. Ahora estamos leyendo Tartarín de Tarascón, de Alfonso Daudet...

No soy un padre abnegado, sino el primero que egoístamente está deseando que llegue el momento de leerles. Vanidoso, me encanta llevar la voz cantante o leyente y ver en la oscuridad tres pares de ojos muy abiertos y brillantes (porque mi mujer también asiste) tan pendientes de mis palabras.

Poder leerles por las noches es una razón muy seria para tener hijos (otra)

* (Tuve, como un niño que preguntar, en este caso al diccionario, su significado. Pecio: Pedazo de la nave naufragada que arroja el mar a la costa)

miércoles, 20 de mayo de 2020

Sonreír con mascarilla


Hace pocos días, tras un bautizo, guardando todas las distancias y precauciones -sólo asistían los padres y los padrinos- al finalizar, una foto para el recuerdo. Todos con mascarilla. Instintivamente ante la cámara sonreí. Y al momento pensé divertido: ridícula esa sonrisa escondida. Al comentarlo alguien afirmó: ¡No... se nota en la mirada!

Ahora me encuentro con esta reflexión:

¿Cómo es nuestra amabilidad con las personas con las que convivimos, con quienes nos cruzamos?

Porque a veces estamos tan preocupados por el trabajo, por la familia, por la salud, que no nos damos cuenta de la cara lúgubre que llevamos por la vida.

Por eso es recomendable mirarse alguna vez al espejo, cuando salimos de casa, para ver que ven los otros. No sea que no nos demos cuenta y estemos de susto.

La sonrisa es uno de los mejores medios de que dispone la naturaleza para hacer felices a los demás. Entre los rasgos más atractivos del carácter de alguien está esa sonrisa cálida y sincera que nace de dentro.

Ahora de esto no tenemos por culpa de las mascarillas. Por eso es un buen momento para reflexionar sobre el tema y valorarla.
En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...