jueves, 7 de septiembre de 2017

Discípulos misioneros


Tenemos la suerte estos días, del 4 al 8 de septiembre, de que está con nosotros el P. Philip Goyret, dirigiéndonos el Retiro anual del Clero de la Arquidiócesis de Managua, bajo el título de "Renacer como Discípulos Misioneros caminando junto a los Apóstoles"

El P. Philip ha venido desde Roma donde es Profesor de Eclesiología en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, de la cual es actualmente Decano.

Sus charlas apuntan al tema central del II Sínodo Arquidiocesano (2017-2019): ser discípulos y misioneros, en este caso referido a nuestra condición concreta de presbíteros, cuya identidad se deriva del ministerio apostólico.

Y seguro que el Espíritu Santo está diciéndonos cosas en el fondo del corazón sacerdotal:

- "Debilidades podemos tener, pero complicidades...¡no!"

- "La oración cristiana es esencialmente filial"

- "La pobreza proteje nuestra libertad interior"

- "La fe del sacerdote ha de estar muy conectada con la liturgia"

- Y más...

Nos ponemos en manos de la Santísima Virgen, Madre de todos los sacerdotes -en la fiesta de su Natividad concluirá este Retiro- para que nos impulse a corresponder con generosidad a lo que su Hijo nos diga y nos pida durante estos días.

martes, 29 de agosto de 2017

Hebreos


"Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre entró en la sinagoga el sábado y se levantó para leer. Entonces le entregaron el libro del profeta Isaías" (Lucas 4, 16)

- Dios se encarnó en un hombre de raza hebrea: Jesús es judío. Quien ama a Jesucristo es lógico que ame a su pueblo.

(Este comentario lo he tomado de Francisco Varo, a quien sigo en Twiter porque, además de haber sido ordenados sacerdotes juntos, es un gran profesor de Sagrada Escritura en la Universidad de Navarra)

domingo, 27 de agosto de 2017

Todo por amor

 

En un encuentro reciente en Milán, Mons. Fernando Ocáriz recordó unas palabras de san Josemaría en las que señalaba que una herencia que dejaba a los fieles del Opus Dei era "el amor a la libertad y el buen humor"

Y añadió:

"Una persona que hace las cosas por obligación no puede ser feliz. La libertad de espíritu implica hacerlo todo por amor. Si no te sientes libre, piensa en cómo reaccionar y tratar de convertir todo lo que hagas en un acto de amor"

sábado, 26 de agosto de 2017

Sardana


Montse nació en Barcelona.

No hace mucho el Papa Francisco aprobó el decreto de virtudes heroicas de Montserrat Grases, una joven alegre, viva de carácter y espontánea.

"A Montse, como buena catalana, le gustaba bailar sardanas y las bailaba bien.(foto) Sus amigos la recuerdan bailando sardanas en las fiestas mayores de los pueblos de la comarca. 'Cada vez que oigo una sardana -recuerda su madre- me acuerdo de ti, Montsina... Y es que la sardana es como tú, alegre y seria: es hermosa, y...¡se puede mirar al cielo mientras se baila!'"

No se concibe una fiesta en Cataluña sin este baile tradicional. Salen primero los más decididos, dejando las chaquetas amontonadas en el centro de la plaza, sobre el suelo, mientras la pequeña orquesta -la cobla- lanza al aire los compases iniciales. Luego se van sumando al corro algunos más, sin alterar el baile, dando un paso a cada compás. Así, poco a poco, la cadena se va ampliando y ampliando... Los recién llegados no entran de cualquier modo, se sitúan como manda la costumbre, siempre a la izquierda de un bailarín o a la derecha de una bailarina, sin romper la pareja.
Y ya en el corro, ¡qué alegría alzar las manos, todos juntos, padres, madres, hijos, vecinos, amigos, todos hermanados por el ritmo pausado de la música, un ritmo elegante, alegre, ceremonioso, como el espíritu catalán.
Un punto adelante con el pie derecho atrás, un punto adelante con el izquierdo... luego cruzar los pies a un lado y después de dar un pequeño brinco levantando los brazos, volver a empezar.

Hace poco leí en alguna parte que el amor es un baile.

Bailar con Dios y con los demás.

¿Cómo se baila con Dios?

¡Con los pies en la tierra, con la mirada en el Cielo!... como las sardanas...

¡Y queriendo mucho a los demás! ¡Hermanados!

jueves, 24 de agosto de 2017

Ser persona


Se entiende por espíritu lo contrapuesto a la materia.

Los hebreos entienden el espíritu con la imagen del viento que ayuda a las cosechas.
Algo invisible, secreto, creador.
Ruah, es el espíritu que da la vida, el aliento de Dios que hace vivir.

Espíritu en antropología es "ser persona".

El Espíritu de Dios es su intimidad, su Misterio, su iniciativa secreta.
Persona y Personas.

El "espíritu en el tiempo" que es el hombre, puede aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, para hablar con Dios.

( Y recuerdo perfectamente las oraciones aprendidas de chiquito para antes de dormir: 'Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos guardan mi alma, dos a los pies, dos a la cabecera, la Virgen María de compañera, me dice Alfredito duerme y reposa, que no te pasará ninguna mala cosa...' )

miércoles, 16 de agosto de 2017

¡Vamos!


"Me llamo Sirje, soy médico anestesista. Fui bautizada en la iglesia evangélica luterana y recibí incluso la confirmación, pero no puedo decir que fuera una buena cristiana.

No sabía nada acerca del Opus Dei ni de su Fundador. La primera vez que oí hablar fue en un medio de difusión calumnioso. No me convenció y, curiosa como soy, comencé a investigar hasta que di con san Josemaría y su libro Camino.

Fue un amor a primera vista. Pensé que era justo lo que necesitaba: sabiduría, espíritu directo y concreto. Era exactamente lo que había echado en falta toda mi vida. Aunque siempre se me haya considerado una mujer fuerte, también yo necesitaba protección y buen consejo.

Busqué y encontré el centro del Opus Dei en Estonia, y me hice cooperadora. De esta manera fui poco a poco llegando a Dios. Comencé a ir a los cursos de catequesis para conocer mejor la fe católica. Aprendí a rezar como enseña san Josemaría. Pronto comprendí que en la vida espiritual no se puede avanzar sin la guía de un maestro. He recibido mucha ayuda de la dirección espiritual.

Como médico debo solucionar con frecuencia situaciones críticas y realizar rápidamente intervenciones complejas, que pueden llegar a ocasionar complicaciones. Pero ahora tengo un ayudante a mi lado. Me dirijo a san Josemaría, rezo un avemaría y le digo una sencilla palabra en español: '¡Vamos!'
Funciona de maravilla. Me siento así mucho más segura y sobre todo más tranquila."

martes, 15 de agosto de 2017

Asunción


Cuando Jerusalén fue destruida por los ejércitos de Babilonia, el profeta Jeremías se llevó el Arca, según cuenta una antigua tradición judía, y la escondió en algún lugar secreto. Ninguna noticia se tuvo jamás del Arca. Sólo san Juan nos dice que la vio en el Cielo, según recoge una de las lecturas de la Misa de hoy, con clara referencia al cuerpo santísimo de nuestra Señora: "Se abrió el templo de Dios en el Cielo y el Arca de su Testamento fue vista en su templo" (Apocalipsis 11, 19)

Nadie puede decirnos con seguridad cuándo y dónde, ni de qué manera, dejó la tierra la Virgen. pero sabemos dónde está.

Cuando Elías fue llevado al cielo, los hijos de los profetas de Jericó preguntaron a Eliseo si podían salir a buscarle. "Es posible le dijeron que el Espíritu del Señor le haya transportado a lo alto de una colina o le haya dejado en alguna hendidura de los valles"
Eliseo consintió a regañadientes, y cuando volvieron de su búsqueda infructuosa, les recibió con estas palabras: "¿No os había dicho que no fuérais?" (2 Reyes 2, 16-18)

Lo mismo sucede con el cuerpo de la Santísima Virgen.
En ningún lugar de la cristiandad oiréis ni siquiera un rumor acerca de él. Hay tantas iglesias en todas partes del mundo que afirman con entusiasmo que poseen las reliquias de este o aquel santo... ¿Quién puede decirnos si san Juan Bautista descansa en Amiens o en Roma? Pro nunca de Nuestra Señora.
Y si alguno de vosotros confiaba aún en encontrar tan inestimable tesoro, el Santo Padre hace un tiempo ordenó terminar la búsqueda.
Sabemos dónde está su cuerpo: en el Cielo.

Naturalmente lo sabíamos ya antes. El Papa Pío XII, el 1 de noviembre de 1950, definía como dogma de fe que "la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial". Pero desde los comienzos de la fe, los cristianos tuvieron el conocimiento de que Santa María no experimentó la corrupción del sepulcro, sino que había sido llevada en cuerpo y alma a los Cielos.
En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...