sábado, 11 de febrero de 2017
Emperatriz de China
En estos días de convivencia en Panamá Luis G nos ha contado cantidad de cosas de sus peripecias por medio mundo, entre otras cosas buscando piedras preciosas. Especialmente nos ha llevado al Oriente lejano: Hong Kong, Seúl, Singapur, Shaigón, Kuala Lumpur, Macao...
Y a propósito de China, sí que es preciosa la imagen de la Virgen que desde hace poco ha sido entronizada en la Catedral del Norte de Pekín.
Está vestida de Emperatriz y sentada en un trono imperial, con el Niño de pie en su regazo.
Pero lo más sorprendente es que la imagen ha sido esculpida en la localidad de Cieza (Murcia) donde fue bendecida antes de su viaje para la China.
A Ella encomendamos la evangelización de aquellas tierras.
viernes, 10 de febrero de 2017
Microcuentos
Varios días sin publicar "cuentos"
Ahora, en la tranquilidad de Cerro Azul, busco algunos que verdaderamente no son largos. Y aparecen a mansalva:
- Piensa mal y acertarás / Prefiero equivocarme (Carlos A)
- La brevedad es el alma del ingenio (Shakespeare)
- Lamento escribirte una carta tan larga, pero no tengo tiempo de hacerla más corta. (Marx a Engels)
- Todos eran abstemios. Jesús convirtió el agua en vano. (César B)
- Parecíamos indestructibles / Parecíamos (Carlos A)
- Cuando vio el aspecto de aquel caballero, la princesa rezó por que el dragón venciera. (Plácido R)
- Se me ha dormido un brazo / Está soñando que te abraza. (Alberto R)
- De tanto llorar el cielo se mudó a sus ojos. (Benjamín G)
(La foto es un rincón de Cerro Azul con un cuadro de Erika Mierisch)
domingo, 5 de febrero de 2017
Luz
"Brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre que está en los cielos" (Mateo 5, 16)
Una cosa es "dar luz" y otra cosa "lucirse"
(Simpáticas y sugerentes las entradas del obispo Munilla)
sábado, 4 de febrero de 2017
Dulce hogar II
(Viene de la anterior)
- ¿Y si lo ponemos en un plato y lo cortamos por la mitad con un cuchillo? -sugirió Lester.
Hasta Helen sabía que aquella no era una buena solución. "Eso", pensó ella, "lo sabe hasta un recién nacido"
- ¡¿Qué dices?! Así se te mezcla la cáscara con lo de dentro -explicó ella.
Los dos se pusieron a observar el huevo. Helen pensó entonces que era ella quien debía asumir la responsabilidad.
- Bueno, alguien tiene que hacerlo -dijo resignada- . Lo volveré a intentar.
Cogió el huevo y sin pensarlo lo golpeó levemente contra el borde del cuenco. La cáscara se rajó un poco.
- Parece que la cosa va bien -dijo Lester. Dale otro porrazo.
Ella repitió el golpe y, levantando el huevo por encima de su cabeza hasta que pudo ver la parte de abajo, informó de que había una evidente raja por la que se veía salir cierta humedad. Pero no era suficiente. Debía continuar hasta el final. ¡Menuda situación!, sin que nadie le explicara qué hacer y que le hiciera hacerlo.
- Voy a intentar abrirlo -anunció con intrepidez, sintiéndose como una heroína.
Metió la punta de los dedos en la diminuta raja e hizo presión hacia los lados, con los ojos cerrados. Algo sucedió. Notó el chorro de una sustancia fría y pegajosa resbalando sobre sus dedos, el ruido de la cáscara quebrándose en sus manos y, entonces, vio el contenido del huevo en el cuenco: la redonda yema dorada flotaba en la clara transparente.
- ¡Bravo! ¡Lo has conseguido! -gritó su padre admirado.
Pero Helen percibió en su corazón un sentimiento que la llevaba a no aceptar una alabanza conseguida con demasiada facilidad.
- No, así no es -dijo ella , frunciendo el ceño y contemplando la cáscara que goteaba en la mano- Cuando lo hace mamá, lo de dentro sale entero y limpiamente, y cada mitad de la cáscara queda como una pequeña copa.
Cerró los ojos y se concentró para recordar las veces en que había visto cocinar a su madre. -"Mamá lo cogía así", imaginó Helen, imitando los movimientos que iba recordando "lo bajaba con un movimiento rápido, así, golpe seco y...
- ¡Genial! ¡Ya sé!, Después de cascarlo, lo gira para que la raja quede arriba y entonces lo abre. Dame otro huevo.
(Del libro de Dorothy Canfield Fisher: "Dulce hogar")
Dulce hogar I
Disfrutando con el libro de Dorothy Canfield Fisher, en el que de una manera magistral se plantea los problemas de una familia en la que ambos cónyuges están frustrados por las funciones que les ha tocado desarrollar. Evangeline es una obsesiva ama de casa cuyo perfeccionismo hace infelices a sus hijos. Sin darse cuenta, vive desencantada y aburrida, aunque se considera una buena madre y esposa. Lester, su marido, poeta y soñador, tampoco es feliz, ni en casa ni en el trabajo. Un accidente cambia la vida de toda la familia al propiciar un radical cambio de papeles: él se ve obligado a quedarse en casa en una silla de ruedas y ella debe ponerse a trabajar fuera del hogar para ganar el sustento de la familia.
Hay una página genial en la que se describe la odisea de Lester con su hija Helen cocinando en su nuevo rol tras el cambio por razón del accidente.
(Como es largo, lo anoto en dos entradas, para no hacer largo el cuento):
"Histórico día en que cocinaron juntos por primera vez, e intentaron preparar -con más miedo que otra cosa- unos huevos revueltos para comer, fue Helen la que supo manipular aquella especie de bombas que eran para ellos los huevos crudos. Lester había cascado con mucho cuidado la parte de arriba de uno de ellos y estaba empezando a quitar trocitos de cáscara, cuando Helen le dijo en tono instructivo:
- No es así, mamá los casca por en medio, dándoles un golpe en el borde del cuenco y los abre por ahí.
-¿Cómo? Enséñame -dijo su padre dócilmente, entregándole otro huevo.
Sintiéndose muy importante, Helen lo cogió con maestría, lo colocó sobre el borde del cuenco y lo levantó imitando el modo resuelto de su madre. Pero se quedó así, sin mover la mano. Asustada, volvió los ojos a su padre y dijo abatida:
- Imagínate que le pego demasiado fuerte y pringo todo el huevo...
A su padre no le dieron ganas de gritar a la niña por su estúpida ineptitud. Más bien se compadeció de su pánico.
- Sí, ¡los huevos crudos son terribles! -dijo él en tono comprensivo
Agobiados los dos, contemplaron aquel enigma oval.
- Hazlo tú -dijo Helen, a la que su inseguridad impulsaba a trasladarle a otro la responsabilidad.
Su padre rechazó horrorizado asumirla:
-¡Ni de broma! -exclamó- Tú eres la que ha visto cómo lo hace mamá.
-¿No explica el libro en ningún sitio cómo se hace? -preguntó Helen en otro intento desesperado de trasladar la responsabilidad-. Hay un capítulo al final que explica cómo quitar manchas de tinta, qué hacer si a alguien le sienta mal algo y cosas de esas. A lo mejor ahí dice algo.
Dejaron el huevo para buscar en el libro, pero en sus cuatrocientas páginas no encontraron nada sobre el modo de cascar el huevo.
(Continuará)
viernes, 3 de febrero de 2017
Managua - Toronto
El 4 de febrero del 2007 nueve intrépidos ciclistas, residentes en Villa Fontana, se propusieron en el plazo de 10 años hacer el recorrido Managua - Toronto... ¡en bicicleta estática! ¡5814'76 km!
Algunos se reían de semejante atrevimiento y decían que ese propósito pronto entraría en el olvido.
¡Pues no! Mañana se cumplen los diez años de esa decisión. Y aquí estamos para informar de los resultados.
Ninguno pudo alcanzar la meta. Pero fue por culpa de que se rompió la máquina.
El que más lejos llegó fue Choby con sus 2323 km atisbó Monterrey, en México.
Juancho con 941 km también entró en México, hasta Tololá.
German Ruíz con 401 km llegó a San Miguel en El Salvador.
El P. Alfredo con 238 km llegó cerca de Choluteca, en Honduras.
El P. Alejandro con 219 km también entró en Honduras.
Esteban y Mariano con 197 y 193 km llegaron a Somotillo, todavía dentro de Nicaragua.
Félix con 61 km hasta La Paz Centro
Jorge Loaisiga con 36 km casi llega a Nagarote.
Pero sumando todos los km ¡somos equipo! llegamos hasta St. Louis Mo ¡a sólo 800 km de la frontera de Estados Unidos con Canadá!
En cuanto tengamos una nueva bicicleta terminaremos el trayecto. ¡Y en mucho menos tiempo!
jueves, 2 de febrero de 2017
Mary
El martes fallecía en Murcia mi tía Mary, una de las hermanas pequeñas de mi padre.
Muchas horas pasé en su casa, piso abajo de la mía, jugando con mis primos Carlos, Esther, Alberto y María. Después vinieron Gaby y Clara.
Esta mañana, en un rato de meditación delante del Sagrario, se hablaba de que "Dios es muy acogedor" Y pensé que así era también nuestra "tita Mary": acogedora.
Recuerdo que en Navidades gustaba cantar con fuerza: ¡Viva la Pascua!
Eso es lo que acaba de vivir ahora: La Pascua, el paso a la casa del Padre eterno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...





