martes, 14 de julio de 2015
Ecología de la santidad
Sigo en Panamá pasando unos días de grata convivencia: estudio, paseos, tertulias... Muy cerca del canal que une los dos océanos.
Hay tiempo para leer despacio la última Carta Encíclica del Papa Francisco.
Allí se habla mucho y bien de "Ecología": ecología ambiental, ecología económica, ecología social, ecología de la vida ordinaria...
Y he recordado las palabras del cardenal Amato en la homilía de la Beatificación de Álvaro del Portillo:
"La Iglesia y el mundo necesitan del gran espectáculo de la santidad, para purificar con su aroma agradable, los miasmas de los muchos vicios alardeados con arrogante insistencia. Ahora más que nunca necesitamos una Ecología de la Santidad para contrarrestar la contaminación de la inmoralidad y de la corrupción. Los santos nos invitan a introducir en el seno de la Iglesia y de la sociedad el aire puro de la gracia de Dios, que renueva la faz de la tierra"
domingo, 12 de julio de 2015
Turinés
"Así todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca" (Mateo 7, 24)
¿Que quiere decir "roca"? se preguntaba Francisco en la capital del Piamonte.
Y parecido a Pablo en Atenas acudía a un bonito testimonio de un famoso poeta turinés describiendo a sus paisanos:
"Rectos y sinceros, aparentan lo que son: cabeza cuadrada, pulso firme e hígado sano, hablan poco pero saben lo que dicen. Aunque caminan despacio, van lejos. Gente que no ahorra tiempo ni sudor -raza nuestra libre y testaruda- Todo el mundo conoce quiénes son y, cuando pasan, todo el mundo los mira"
En esta tierra -añadía el Papa- han crecido tantos santos y beatos que han acogido el amor de Dios y lo han difundido en el mundo, santos libres y testarudos... El espíritu santo nos ayude a ser siempre conscientes de este amor 'rocoso' que nos vuelve estables y fuertes en los pequeños y grandes sufrimientos, nos hace capaces de no cerrarnos ante las dificultades, de afrontar la vida con valentía y mirar al futuro con esperanza.
sábado, 11 de julio de 2015
El Padre Abilio y Santomera
Antes de venir para Panamá acudí el día de san Pedro a la Catedral de León donde tuvo lugar la investidura de nuevos canónigos, entre ellos mi amigo y hermano Silvio Rueda, rector de La Merced (en la foto a la derecha)
También fue investido el Padre Abilio, aunque no quiso dejar de ningún modo su hábito de franciscano.
Yo sabía que el P. Abilio es murciano y que lleva cuatrocientosmil años en Nicaragua. Por eso me presenté a él y le dije que yo también había nacido en Murcia. Se puso contentísimo y me preguntó de qué lugar de Murcia. Le contesté que del barrio de San Nicolás.
Y, entonces, añadió: ¡Pues yo soy de Santomera!
Casi como un resorte comencé a recitar aquello de: "Santomera la perrera/ con su mata de olivar/ la iglesia tiene dos torres/ y el pueblo no vale na"
Riéndose me acompañó en la recitada. El abrazo final fue más fuerte aún.
jueves, 9 de julio de 2015
¿Que hace hermosa a una mujer?
Como algunos están de vacaciones puedo hacer un poco más largo el cuento.
En Cerro Azul (Panamá) estoy asistiendo a un curso sobre antropología, más centrado en el noviazgo y el matrimonio.
Viene, entonces, a cuento este artículo que mi amigo Vicente Huerta publicó en su blog "Ser persona"
¿Que hace hermosa a una mujer?
1. El entusiasmo, alegría y diversión de niña que te hacen tan cercana a los más pequeños. Dejas salir sin miedo y con libertad aquella ternura y sencillez que brota del alma. Dejas salir la inocencia de niña que llevas dentro. Eres una persona libre, capaz de alegrarte y sorprenderte como lo hacen los niños. De alegrarte con lo sencillo y valorar lo esencial de cada cosa.
2. La amistad auténtica, libre, fiel y casi maternal que te hace preocuparte por los demás. Eres una amiga de verdad. Proteges a tus amigos, te preocupas por ellos y buscas siempre su bien. Tu feminidad y amor maternal se expresan en esa apertura servicial hacia los demás, esa capacidad de comprender y de sacrificarte en cualquier situación.
3. La naturalidad que no busca ser el centro de atención. No buscas ser el centro de atención y por eso lo eres. Tu humildad exalta tu belleza. Tu naturalidad demuestra tu sencillez. En tu manera de actuar reflejas tu alma. No tienes que hacer muchos esfuerzos por mostrarla porque ella sola se refleja y llama la atención de los demás.
4. La forma de hablar pero sobre todo de escuchar. Sabes ponerte en el lugar de los otros, eres empática y te preocupas de escucharlos. Sabes dar un consejo en el momento preciso y callar cuando también es conveniente. Las personas confían en ti porque demuestras interés por cada uno.
5. La fortaleza y confianza porque sabes que actúas con rectitud. Sabes que actúas con rectitud. No tienes miedo de mostrar cómo eres y en qué crees, pues sabes muy bien lo que hay en tu interior. Las decisiones que tomas en tu vida están basadas en tu identidad más profunda y por eso, aunque algunas veces te equivoques, tienes la seguridad de haber buscado hacer lo correcto.
6. El misterio femenino de tus pensamientos y gestos. Actúas con respeto y elegancia. Sabes transmitir silencio y paz con tus actos y en tu manera de hablar. Eres una persona reflexiva e interesante. En todo esto se manifiesta tu feminidad. Delicada, silente y reverente.
7. Tu apertura al encuentro y acogida a los demás. Tratas a las personas con bondad y sabes reconocer en ellas lo mejor de cada una. Eres una persona acogedora, las personas se sienten a gusto cuando se acercan a ti, porque saben que en tu corazón hay espacio para cada una de ellas.
8. Y la última y la más importante de todas... Tu mundo interior fuerte. Fruto de tu relación con Dios. Eres verdaderamente hermosa cuando reflejas en tus gestos, palabras y acciones la imagen de Dios que llevas dentro. Tu vida busca en todo tener al Señor como fundamento. Hacer que brille el Espíritu que está vivo y actuante en tu interior.
Y añado yo: Cristo transmite a la mujer lo mejor de sí misma, lo más propio. Y, además, con una gracia y diferencia única para cada una: ¡Qué distintas Marta y María, Magdalena y Salomé, Claudia y Susana... cada una es irrepetible, pero cada una es obra de Dios, es bellísima...
¡Que sean cada vez más las que formen parte del círculo de Cristo, quien es Camino, Verdad y Vida, quien transmite la belleza de la Creación, cuyo punto culminante es el ser humano, imagen de Dios!
Hombre y ¡mujer!
martes, 7 de julio de 2015
Sin dilaciones
El 7 de julio de 1935 -se cumplen hoy 80 años- el beato Álvaro del Portillo pidió la admisión en el Opus Dei.
Álvaro siempre estuvo convencido del carácter sobrenatural de su decisión:
"Se trató evidentemente de una llamada divina porque no se me había pasado ni lejanamente por la cabeza la idea de una vocación de esa clase: yo pensaba solamente que me doctoraría en ingeniería y crearía una familia... Cuando tenía ventiún años, conocí a san Josemaría. Fue entonces cuando me hablaron de la Obra, y recibí aquella gracia tumbativa que me empujó a responder: Señor, aquí estoy, yo quiero ser de la Obra"
Lo hizo sin dilaciones. Su alma estaba bien dispuesta.
Bien dispuesta desde niño. ¡Qué importante es la familia!
Cuando cumplió los 75 años evocó en una homilía el clima cristiano que reinaba en aquel hogar:
"Eché una mirada rápida a mi vida, y me vinieron a la memoria y al corazón tantos beneficios del Señor: una familia cristiana, unos padres que me enseñaron a ser piadoso, una madre que me inculcó una devoción especial al Sagrado Corazón y al Espíritu Santo, y una particular veneración a la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, y...¡tantos otros bienes!
¡Qué importante es la familia!
domingo, 5 de julio de 2015
Desde Panamá
He vuelto de nuevo a Panamá para pasar unas semanas.
Ya instalado en Cerro Azul, la casa de convivencias, a la salida de mi habitación me encuentro casi casi en la bahía de la hermosa ciudad. La prueba es la foto que inmediatamente hice.
Y recojo un fragmento precioso de la Carta del Papa Francisco sobre "nuestra casa común":
"Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios. La historia de la propia amistad con Dios siempre se desarrolla en un espacio geográfico que se convierte en un signo personalísimo, y cada uno de nosotros guarda en la memoria lugares cuyo recuerdo le hace mucho bien. Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad" (Laudato Si 84)
viernes, 3 de julio de 2015
Educación de los hijos
Ya no estamos en Junio, pero los consejos de #JuneForFamilies son válidos también en Julio, y en Agosto y... así que seguimos con algunos más.
Léanlos despacio.
Buenísimo. Ahora otro pensando en los hijos adolescentes:
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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...

