martes, 11 de abril de 2017

No me mueve, mi Dios, para quererte


Hoy, martes santo, he vuelto a encontrarme a la hora de tercia con el célebre soneto anónimo del siglo XVI:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en esa cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera,
que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y, aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

No me extrañaría que la autoría sea de santa Teresa de Jesús (en la foto el cuadro de Adolfo Lozano: Santa Teresa a los pies de Jesús)

"Procuremos vivir los próximos días con intensidad, de modo que siempre de nuevo podamos decir con San Pablo: ¡para mí vivir es Cristo! (Fil 1, 21)"

lunes, 10 de abril de 2017

Crucifijo


"Un crucifijo es la inmensidad del amor de Dios
colgada en cualquier parte, pintada, de bolsillo
se abre cualquier habitáculo de la historia de la salvación
y aparece la inmensidad descolgándose del mismo cielo
y aparece tranquilamente en su espejo Dios"
(Libro de la Pasión)

En la foto, bella imagen del Cristo del Perdón, que procesionó este Lunes Santo.


Nazarenos de la Cofradía del Cristo del Perdón, hoy, por las calles de Murcia.
Ellos son los que llevan los "pasos". Y el buche de su túnica va lleno de caramelos, que reparten durante el trayecto.

domingo, 9 de abril de 2017

Caramelo


"Nunca envidió el borrico a los caballos. Los miraba pastar y se alegraba de sus galopes exactos, con sus brillantes relinchos. El relincho: ¡qué diferencia con su rebuzno! Pero estaba orgulloso de su rebuzno, a pesar de lo basto, de lo montaraz que era. Lo raro sería -muchas veces lo pensó el borrico- que yo , siendo burro, relinchara.

Un día llamaron los caballos a la puerta de la cuadra. Necesitaban del borrico. Querían pastos nuevos, porque estaban agotados los antiguos. pero no sabían el camino. El borrico conocía palmo a palmo los senderos tantas veces pisados. Y de buen grado los condujo.

Caballos de todas razas y colores, con la cabeza alta. El borrico atento, seguro. Mariposas había en el camino, y a veces los caballos, relinchando, contentos, se distraían siguiéndolas. Entonces el borrico volvía la cabeza, y los llamaba con un rebuzno enérgico y amable.

Los caballos abandonaban sus juegos y, con rápido galope, lo seguían dócilmente.

(Curiosamente, en la foto, "Caramelo" un borrico en un pueblo de Andalucía que se las da de caballo)

viernes, 7 de abril de 2017

Calor


Los días de Semana Santa suelen ser los más calurosos en Nicaragua. Pero este año estamos superando ya los 40 grados...

Eso me hace recordar uno de los Relatos a la sombra de la Cruz:

"No tengo nombre. He pasado por el Evangelio como una sombra. Juan, que puso por escrito mi primer encuentro con Jesús, no quiso infamarme revelando mi identidad. Quizá pensó que era mejor hablar del pecado sin mentar al pecador, y yo, bien lo sabe Dios, fui una gran pecadora.

Ha pasado mucho tiempo. Escribir ahora mi nombre de pila no añadiría nada a lo que he sido. Llamadme solo 'la Samaritana'; así me conoce todo el mundo...

Dos años después de mi primer diálogo con Jesús, decidí abandonar la tierra de mis padres para buscar a Cristo. Recorrí en vano toda la provincia de Galilea; regresé a Samaria; supe que había estado en Perea, y, al fin, cerca de Jerusalén, en la aldea de Betania me dieron la peor de las noticias: el Señor había sido condenado a muerte e iba a ser crucificado en la colina del Gólgota.

Subí al Calvario deshecha en lágrimas. Jesús, colgado ya en el madero, con los ojos abiertos, nos miraba. También a mí, la más despreciable de sus seguidoras.

- ¡Tengo sed! -exclamó.

Un soldado le acercó a sus labios resecos una esponja humedecida en vinagre, como suele hacerse para aliviar la sed de los crucificados; pero Jesús la rechazó. ¿Qué significaba, entonces, aquella queja?

Me vino a la memoria nuestro primer encuentro en Sicar. También entonces Jesús dijo tener sed. Yo había acudido al pozo y me pidió un vaso de agua, que no bebió. Al contrario, apeló a mi propia sed, esa que no la sacia ningún manantial de este mundo y que yo sentía desde años atrás: sed de amor auténtico, de pureza, de una vida fecunda. Me habló del agua viva, de un torrente que salta hasta la vida eterna. Y acabé pidiéndole un vaso de aquella agua.

En el Gólgota se repitió la historia. Jesús tenía sed de mí y me invitaba a aplacar mi propia ansiedad bebiendo del agua que manaba de su costado abierto. Así entendí que la Cruz de Cristo no es solo un instrumento de tortura y de muerte, sino una fuente inagotable capaz de calmar la sed de la humanidad entera.

¡Vengan al Calvario; no tengan miedo! Esta pecadora sin nombre ni apellidos les asegura que vale la pena ser valientes y mirar a los ojos al Crucificado, que sigue teniendo sed"

(Estos días en Managua, por el calor, hay que beber mucha agua. En la foto, uno de los rincones más visitados de mi casa de Villa Fontana: unos le llaman 'oasis', yo le digo el 'botijo electrónico'... Lo cierto es que cada vez que nos acerquemos a beber agua -y hay que hacerlo muy a menudo- podemos acordarnos de la sed de Cristo y pedirle un amor más grande...

Del pozo de Sicar, desde el lugar donde estamos, hasta el Paraíso, pasando por la Cruz)

Doña Dolores


¡Cuánto se aprende en la infancia de los padres!

Copio de una biografía de san Josemaría, de sus años de infancia, precisamente en un día como hoy en el que su madre celebraba su santo, el Viernes de Dolores:

"El matrimonio enseñó a sus hijos a practicar la caridad con hechos y sin ostentación. Unas veces prestando consuelo espiritual; otras, añadiendo una limosna. Existía por entonces, en muchos pueblos y villas de España, la costumbre de dar limosna un día fijo a la semana, en las casas de las familias pudientes. Por lo que refiere un sobrino de la familia, los Escrivá siguieron esa costumbre: Don José era muy limosnero; todos los sábados se formaba una gran cola de pobres que iban a buscar su limosna, para todos había siempre algo.

Al pequeño Josemaría se le quedó borrosamente impresa la imagen de una gitana que no acudía los sábados, como los demás pobres. La veía de tarde en tarde penetrar en la casa con llaneza, a petición de la madre.
La gitana, como envuelta en el misterio, se encerraba a charlar con doña Dolores donde no pudieran interrumpirlas, en el dormitorio de la señora, allí donde no tenían acceso ni los parientes más próximos.
Nunca comprendió el pequeño las razones de estas excepcionales visitas.
En cuanto a la gitana, que se llamaba Teresa, sólo de manera muy imprecisa supo que era mujer que se sacrificaba por los de su sangre, y que venía a consultar alguna secreta pena"

jueves, 6 de abril de 2017

Pasión de Cristo


Buen consejo el que propuso el predicador en una reciente meditación de este tiempo:

"Un ejercicio piadoso que recomendaría a todos durante la Cuaresma es coger un Evangelio y leer por cuenta propia, con calma y por entero, el relato de la pasión. Basta con menos de media hora.

Conocí a una mujer intelectual que se profesaba atea. Un día le cayó encima una de esas noticias que dejan abrumado: su hija de dieciséis años tiene un tumor en los huesos.

 La operan. La chica vuelve del quirófano martirizada, con tubos, sondas y goteros por todas partes. Sufre terriblemente, gime y no quiere oír ninguna palabra de consuelo.

La madre, sabiendo que era piadosa y religiosa, pensando agradarla, le dice: '¿Quieres que te lea algo del Evangelio?' '¡Sí, mamá!'. '¿Qué?' 'Léeme la pasión'

Ella, que nunca había leído un evangelio, corre a comprar uno a los capellanes; se sienta junto al lecho y empieza a leer. Al cabo de poco rato la hija se duerme, pero ella sigue, en la penumbra, leyendo en silencio hasta el final.

'¡La hija se dormía -dirá ella misma en el libro escrito después de la muerte de la hija-, y la madre se despertaba!'

Se despertaba de su ateísmo. La lectura de la pasión de Cristo la había cambiado la vida para siempre"

(Casi todos los días, en una pequeña sacristía antes de celebrar la Misa, miro ese pequeño cuadro con las estampillas editadas por Correos de Nicaragua, del impresionante Vía Crucis de la Catedral de León)

lunes, 3 de abril de 2017

Informe semanal


Varios días sin publicar en el blog. Principalmente porque estuvimos sin conexión a internet.

Antiguamente existía un programa de tve que se llamaba 'Informe Semanal', que se emitía los sábados y recogía noticias comentadas de esa semana.

Pues eso: Aquí recojo algunos cuentos de los que debían haber aparecido en el blog. Sólo algunos.

¡Gran victoria de Nicaragua sobre Haití! que nos clasifica para la fase final de la Copa de Oro, que viene a ser el equivalente a la Copa de Europa, de África o a la Copa América. En nuestro caso es para los países de Centroamérica, Caribe, México, USA y Canadá.

Teníamos que remontar un 3-1 en contra. Faltaban diez minutos e íbamos 0-0... Al final, ¡3-0! Delirio en las gradas. Y en Villa Fontana. Todavía varios estamos afónicos.


El pasado jueves, mamá cumplió 93 años. Y tuvo que apagar las velas casi 93 veces, cada vez que llegaba alguien a felicitarla.

En la foto, Chari, Lucía, Mamá, Richar y Riqui


Ya salió la foto ganadora del concurso en el Colegio el Buen Pastor de Murcia.

Como ven, muy acertada.

Hay muchas cosas más, pero no se debe hacer largo el cuento.
En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...