martes, 31 de marzo de 2020
La marioneta
(Antes que nada, agradecer el aluvión de felicitaciones a mi madre por su cumpleaños de ayer)
Ahora, un cuento:
"Después de la representación, el titiritero regresó a su habitación y colocó la caja con la marioneta en el alféizar de la ventana, mirando hacia la hermosa luna creciente que parecía sonreír, y luego salió a disfrutar la noche.
Pero mientras el titiritero estaba afuera, la marioneta empezó a llorar desconsoladamente mientras miraba el cielo estrellado, y un gato callejero que se paseaba por el tejado de las casas escuchó su llanto.
- ¿Estás bien? -le preguntó el gato, acercándose.
- No, no estoy bien, estoy cansado -se quejó la marioneta, que guindaba de las cuerdas atadas a la cruz de madera que reposaba sobre la caja-. Estoy cansado de que el maestro haga conmigo lo que se le venga en gana, todo lo que hago es porque es su voluntad y no la mía. Él me hace bailar, me hace cantar, me hace llorar, me hace pelear, me hace reír, me hace amar, me hace sufrir, pero yo nunca pedí nada de eso, estoy cansado de que con solo mover sus manos tenga el poder de manipularme y me haga actuar a su conveniencia solo para su entretenimiento y el de otros.
- ¡Vaya! No es fácil ser marioneta -dijo el gato, sentándose a su lado.
- No lo sé, creo que el problema soy yo -confesó la marioneta-. Mis demás hermanos están felices por que el maestro les da vida, sentimientos y acciones, pero yo... yo solo quiero ser libre.
- Lo siento mucho, ¿hay algo en que te pueda ayudar? - se ofreció el gato, lamiéndose los bigotes.
- No, no lo creo... aunque... espera... Eres un gato, ¿no?
- Miau
- Entonces, quizá tú podrías liberarme, ¿crees que podrías usar tus filosas garras para cortar estas cuerdas que hacen que mi maestro me manipule?
- Sí podría, -respondió el gato-. Pero, ¿qué harás una vez que seas libre?
- ¡No lo sé! Nunca lo había pensado, pero seré libre, podré hacer lo que yo quiera cuando quiera -meditó la marioneta-. Entonces, ¿me ayudas?
- Claro, porque no...
El gato entonces levantó una de sus patitas y, al contraer los músculos de sus dedos, unas filosas garras florecieron, las cuales utilizó para cortar las cuerdas que ataban a la marioneta, primero cortó la que sostenía elpie derecho, luego siguió el brazo derecho, después saltó al otro lado y cortó la del pie izquierdo y brazo izquierdo, hasta que quedó solo una, desde la cual guindaba la marioneta por su cabeza.
- ¿Estás seguro de esto? -le preguntó el gato, antes de cortar la última cuerda.
- Sí, por favor, libérame -aseguró la marioneta.
Acto seguido, el gato cortó la última cuerda y la marioneta se desplomó sobre el alféizar de la ventana y cayó sobre el techo de unas casas de abajo de donde estaba con un gran estruendo que espantó al gato y lo hizo salir corriendo, dejándola olvidada.
Afortunadamente, la marioneta no sintió nada, pero cuando intentó levantarse, descubrió que a pesar de ser libre, su cuerpo no tenía vida sin las cuerdas que le daban movimiento cuando su maestro las movía con sus manos. Así que permaneció allí, inerte y sin sentimientos, bajo el sol inclemente en los días de verano y cubierto de fría nieve durante el invierno, cuestionándose si esa era la libertad que tanto había soñado."
Fin.
(( Una reflexión y una conclusión:
-- El ser humano no es una marioneta. Somos cada uno de nosotros los que al movernos, Dios lo nota: Cuando levantamos la cabeza hacia Él, lo nota. Cuando movemos la mano para acariciar, Él lo nota. Cuando caminamos y corremos para ayudar, Él lo nota...
-- La libertad no está tanto en la elección, en hacer lo que me venga en gana, sino en el Amor. Aún encerrado puedo ser libre si lo que hago, lo hago por Amor.
¡La libertad de amar! ))
lunes, 30 de marzo de 2020
Mamá cumple 96 años
En plena pandemia por el coronavirus, mi madre cumple hoy 96 años.
Hasta la Residencia "Hogar de Nazaret" en el Rincón de Seca (Murcia) donde se encuentra totalmente aislada en su habitación, con muy buen criterio del personal de la Residencia, llegan nuestras felicitaciones por este su cumpleaños.
Agradezco enormemente a todos los que la cuidan tantas atenciones y tanto cariño.
Ella está serena, tranquila, rezando, siguiendo su Misa por la televisión.
Al preguntarle si está muy solita, me contesta que no me olvide que tiene a su Ángel de la Guarda. ¡Dulce compañía!
Yo creo que tiene más de un ángel, porque en la foto ha aparecido con uno con mascarilla.
¡Felicidades, Conchita!
¡Felicidades, mamá!
domingo, 29 de marzo de 2020
Buen despertar
"- ¡Lázaro, sal afuera! " (Juan 11, 43)
"Sufres en esta vida de aquí..., que es un sueño... corto. - Alégrate: porque te quiere mucho tu Padre-Dios, y, si no pones obstáculos, tras este sueño malo, te dará un buen despertar" (Camino 692)
(En el cuadro, Jesús saludando a Lázaro y, al fondo, asomando, Marta)
viernes, 27 de marzo de 2020
Me escriben desde Madrid
Me escriben desde Madrid:
"... Hay que rezar por Teresa, madre de 7 que está ingresada, por Luis, padre de otros 7 también ingresado, por don José Luis, capellán de la Clínica Universitaria, ingresado grave... y por muchos abuelos, que para ellos es letal... ¡¡No nos dejen!!
El recibir nombres concretos de personas cercanas y conocidas nos sensibiliza mucho más.
¡Que nadie suelte la cuerda!
¡Que nadie deje de tirar!
¡Que nadie deje de luchar!
¡Que nadie deje de creer!
Ya estamos cerca
miércoles, 25 de marzo de 2020
25 de Marzo: ¡La Encarnación!
Algunos puntos de la meditación de esta mañana, 25 de marzo: ¡La Encarnación del Hijo de Dios!
"Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo, al encarnarse en el seno de la Virgen María participara en toda nuestra condición humana, concede a quienes lo reconocemos como dios y hombre verdadero, participar, por medio de la gracia, de su vida divina..." (De la Oración Colecta de la Misa de hoy)
Es una petición que hacemos mientras revivimos ese momento de Nazaret: ¡Pasmados, contemplando la escena... No nos atrevemos a más... no hay distracción!
"Hágase en mí según tu palabra" Al encanto de estas palabras virginales, el Verbo se hizo carne.
La Encarnación de Dios es auténtica, es real. Jesús es Dios y hombre verdadero. Verdadero Dios y verdadero hombre. María, la doncella de Nazaret, es la Madre de Dios.
Vamos a fijarnos en esa humanidad, en esos seres de carne y hueso: María de Nazaret y Jesús de Nazaret. Y en su misión redentora en favor de todos los hombres de todos los tiempos.
María, asociada a Cristo Redentor... Es la madre, pero también la discípula, la mujer de la fe, la que medita, la que aprende, la que se da.
Que esta meditación sirva para mirarnos en María. Que seamos como ella. Que tengamos, como ella, esa actitud del "hágase decidido", del "hágase dócil", del "hágase amoroso"...
La voz de nuestra Madre... ¡Qué propósitos!
Mirando a María es como salen los mejores propósitos. Propósitos de entrega y fidelidad a la llamada de Dios para cada uno.
La Santísima Virgen podía haber usado sus cualidades de muchos modos, pero las utilizó exclusivamente para servir a los planes divinos.
El predicador de la casa pontificia llama mi atención al indicar que Jesús no trató muy bien a María (Entendámonos, no es exactamente así...)
Hay varios ejemplos al respecto: La respuesta cuando se quedó en el Templo a los 12 años; La respuesta, también, en las bodas de Caná; No salir a su encuentro cuando le avisan que afuera está su Madre; Reconvertir el piropo de aquella mujer hacia los que escuchan la Palabra de Dios... En fin, hasta no aparece entre las seguidoras femeninas de Jesús, siendo así que servir a su hijo es lo más dichoso de una buena madre.
¿Qué significa todo esto?
"María tuvo que pasar también ella por la kénosis. La kénosis de Jesús consistió en el hecho de que, en lugar de hacer valer sus derechos y sus prerrogativas divinas, se despojó de ellas, asumiendo el estado de siervo y pareciendo en el exterior un hombre como los demás. La kénosis de María consistió en el hecho de que, en lugar de hacer valer sus derechos como Madre del Mesías, se dejó despojar de ellos, apareciendo delante de todos como una mujer igual a las otras.
Es lo que nos hacía considerar san Josemaría:
"Fijaos: si Dios ha querido ensalzar a su Madre, es igualmente cierto que durante su vida terrena no fueron ahorrados a María ni la experiencia del dolor, ni el cansancio del trabajo, ni el claroscuro de la fe... Al meditar estas verdades, entendemos un poco más la lógica de Dios; nos damos cuenta de que el valor sobrenatural de nuestra vida no depende de que sean realidad las grandes hazañas que a veces forjamos con la imaginación, sino de la aceptación fiel de la voluntad divina, de la disposición generosa en el menudo sacrificio diario... Para ser divinos, para endiosarnos, hemos de empezar siendo muy humanos"
Muy humanos: el día a día de la santidad y del darse a los demás.
Con los pasajes antes señalados, podríamos decir que Jesús fue un director espiritual muy exigente con María. Que habiendo vislumbrado un alma excepcional, no le hace perder el tiempo, no la deja detenerse en lo bajo, entre sentimientos y consolaciones naturales, sino que la empuja en una carrera sin tregua hacia el despojamiento total, de cara a la unión con Dios.
¿Y cómo reaccionaba María a las indicaciones precisas de su Hijo?
¡Con alegría meditaba en su corazón! ¡Con alegría profunda y sobrenatural!
Alegrías nuevas respecto de aquellas maternas de Belén o de Nazaret, cuando estrechaba a Jesús en su pecho y Jesús se estrechaba a su cara.
Alegría de no hacer su propia voluntad. Alegría de creer. Alegría de dar a Dios lo más precioso para él, desde el momento en que, también respecto de Dios, hay más alegría en dar que en recibir. Alegría de descubrir un Dios, cuyos caminos son inaccesibles y cuyos pensamientos no son nuestros pensamientos, pero que en esto se da a conocer por lo que es: Dios, el tres veces Santo.
25 de Marzo. ¡Fiesta de la Encarnación! ¡Fiesta en tiempos de tribulación!
¿Cómo reaccionaríamos si Dios se apareciera en estos momentos?
¡Pues lo ha hecho! ¡En Nazaret, apenas hace unos años...!
María es su Madre, que ahora está en el Cielo para llevar a todas partes el auxilio, el consuelo, la salud alcanzada por su Hijo, el Verbo de Dios, hecho hombre, que habitó entre nosotros.
martes, 24 de marzo de 2020
Quédate en casa
¡Quédate en casa!
En estas circunstancias difíciles, un cuento, entre sapos y príncipes, nos puede ayudar:
"Cuando la Princesa regresó del estanque, llamó con urgencia a su criada para que la aseara, porque estaba despeinada y tenía el vestido y sus guantes llenos de barro.
- ¿Cómo le fue su búsqueda? -le preguntó la criada mientras la desvestía.
- ¡Terrible! -se quejó la princesa- Besé a todos los sapos del estanque y ninguno se convirtió en príncipe.
- Lo siento mucho -le dijo la criada-. Por cierto, su majestad, quizás hoy sea la última vez que la asista.
- ¡¿Qué?!
- Me voy del palacio
- ¿Por qué? ¿No te sientes cómoda aquí? -le preguntó la princesa, tomándole la mano-. Pensé que éramos amigas.
- Sí, lo somos, su majestad, de hecho me duele mucho dejar el palacio, porque yo la quiero más que como una amiga, como una hermana. Pero...-empezó a balbucear la criada.
- No sé si deba contarle esto, pero... me voy a casar.
- ¡Ay que maravilla! -se regocijó la princesa, agitando en sus manos la mano de la criada-. ¿Con quién? ¡Cuéntamelo todo!
- Con el príncipe del reino vecino -balbuceó la criada.
- ¿Qué...? Pero... ¿cómo?...-inquirió la princesa, soltando bruscamente la mano de su criada.
- Bueno, todo empezó cuando el príncipe vino a visitarla pero...
- Sin ofender, pero tú eres una plebaya, -la interrumpió la princesa, anonadada- ¿Por qué el príncipe te elegiría a ti y no a mí?
- Ay su majestad, discúlpeme, no pensé que la noticia la afectaría tanto.
- No entiendo, no entiendo -se repitió la princesa a sí misma.
- Si me permite, su majestad, yo puedo explicarle.
- Por favor, ilumíname, -le suplicó la princesa-. Yo he pasado todos los días de mi vida visitando estanques y besando sapos para encontrar al príncipe de mi vida sin obtener resultados, mientras que tú, que te la pasas encerrada en el castillo limpiando y sirviendo, te has conseguido un príncipe. ¡No lo entiendo!
Pero la criada guardó silencio.
-¿No me ibas a explicar? -la apremió la princesa, con lágrimas en los ojos.
- No es necesario, su majestad, usted acaba de hacerlo.
lunes, 23 de marzo de 2020
Serenidad
Hoy hace 26 años que don Álvaro se marchó con Jesús al Paraíso.
Me parece conveniente ir a una de las reflexiones de la "Novena de la Serenidad al Beato Álvaro del Portillo, para alcanzar la paz del corazón":
"Concédeme, Dios mío, la gracia de imitar al Beato Álvaro en el modo sereno y confiado con que aceptó la enfermedad, el malestar, el cansancio, el dolor y la misma muerte.
Señor, si permites que en mi vida se presente el dolor del fallecimiento de una persona querida, o el sufrimiento de una crisis familiar, o la angustia del paro..., tiéndeme tu mano amorosa e infúndeme aquella confianza filial que, como decía San Josemaría, nace de la fe en la Providencia y del abandono sereno y alegre a tu santísima Voluntad.
Haz que, siguiendo el ejemplo del Beato Álvaro, sepa abrazar la Cruz unido amorosamente al Sacrificio redentor de Cristo, y procure seguir el consejo de San Pedro: Descargad sobre Él todas vuestras preocupaciones, porque Él cuida de vosotros (1 Pd 5, 7).
Ayúdame a comprender la verdad de estas palabras del Beato Álvaro: 'Si todos nosotros ponderamos, amamos, nos abrazamos a la Voluntad de Dios, gustaremos del sabor incomparable de estar con la Trinidad, aun en los momentos más duros' (Beato Álvaro, Homilía, 14-II-1992)"
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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...

