miércoles, 13 de junio de 2018
Abundancia de bien
Alguien me preguntó recientemente: ¿Es posible esperar una victoria sobre el mal? ¿Es posible, sobre todo, esperar una victoria sobre el inmenso sufrimiento causado por los hombres con sus acciones injustas?
Y, providencialmente, gracias a Giorgio encontré una respuesta:
El cristiano da una respuesta positiva a estas preguntas, y no porque disponga de respuestas "racionales" al problema del mal -que es y sigue siendo algo carente de sentido- o de recetas fáciles para eliminarlo, sino porque puede referirse como modelo a Cristo y a su respuesta: sólo es posible vencer al mal contraponiéndole el bien.
Quien en Jesús y a través de Jesús haya reconocido en acción la fuerza del amor de Dios a los hombres será también capaz de disponer de ánimo abierto, de sentir pasión por el hombre y de realizar obras -tal vez pequeñas en apariencia- que dejan entrever, no obstante, la posibilidad de una tierra más justa.
Ahogar el mal en abundancia de bien.
martes, 12 de junio de 2018
Giulia: Descubrir la Misa
Giulia es una joven universitaria de Bolonia (en la foto, con los hijos de la familia que la acogió en los EEUU)
Cursa el primer año de "Lengua y Literatura Extranjera". Antes de incorporarse a la Universidad, ganó una beca que le permitió elegir un destino en cualquier lugar del mundo para pasar un año en una escuela extranjera.
"Escogí los Estados Unidos", dice Giulia, "pero no me dieron la posibilidad de especificar el destino. Así que acabé en una pequeña ciudad llamada Palestine, en Texas.
La gran mayoría de los habitantes de Palestine son protestantes. "Antes de esa experiencia, en Bolonia, iba a Misa los domingos porque mis padres también asistían. Asistía, pero con pocas ganas. La familia que me acogió en los EEUU era muy religiosa, por lo que me invitaron a acompañarles a sus funciones religiosas y fui".
No hay iglesias católicas en Palestine. La más cercana está a varias horas en coche y Giulia no disponía de uno. Aunque conservan algunas semejanzas , las asambleas dominicales protestantes son diferentes de la Misa católica: "Un pastor lee un pasaje de las Sagradas Escrituras y lo explica a los fieles reunidos. Luego cantan unas canciones muy bonitas. En la congregación protestante a la que acudíamos tenían una cantante y un pianista realmente buenos".
"A pesar de este hermoso clima -continúa Giulia-, cuando fui a su celebración la primera vez, me sentí un poco 'vacía', como si únicamente hubiese participado en una fiesta agradable. Me faltaba algo. Sentí una sincera nostalgia por 'mi' Misa,la católica. De repente comprendí que era algo más que una costumbre dominical".
La dimensión religiosa en estas realidades se experimenta de una manera muy viva y estimulante: "Recuerdo que, en muchas ocasiones, charlaba con ellos con mucha naturalidad sobre temas de fe".
"Me di cuenta de que había 'vuelto a casa' cuando finalmente fui a Misa el primer domingo después de regresar a Italia: era como si fuera la primera vez".
"Ahora -concluye Giulia- intento que la Misa sea para mí no algo, sino un encuentro con Alguien".
(Hoy, en la Misa celebrada aquí en Nicaragua, en la Oración sobre las Ofrendas, suplicaba: "Señor, que el sacrificio salvador de tu Hijo, Rey pacífico, ofrecido bajo estos signos sacramentales de paz y de unidad, sirva para estrechar la concordia entre todos tus hijos...")
lunes, 11 de junio de 2018
"Dar lo mejor de uno mismo"
Interesante reflexión del Papa Francisco sobre el deporte:
"El deporte es un lugar de encuentro donde personas de todo nivel y condición social se unen para lograr un objetivo común.
En una cultura dominada por el individualismo y el descarte de las generaciones más jóvenes y de los más mayores, el deporte es un ámbito privilegiado en torno al cual las personas se encuentran sin distinción de raza, sexo, religión o ideología y donde podemos experimentar la alegría de competir por alcanzar una meta juntos, formando parte de un equipo en el que el éxito o la derrota se comparten y se supera; esto nos ayuda a desechar la idea de conquistar un objetivo centrándonos solo en uno mismo.
La necesidad del otro abarca no solo a los compañeros de equipo sino también al entrenador, los aficionados, la familia, en definitiva, todas aquellas personas que con su entrega y dedicación hacen posible llegar a dar lo mejor de uno mismo.
Dar lo mejor de uno mismo en el deporte, es también una llamada a aspirar a la santidad.
Es necesario profundizar en la estrecha relación que existe entre el deporte y la vida, para que puedan iluminarse recíprocamente, para que el afán de superación en una disciplina atlética sirva también de inspiración para mejorar siempre como persona en todos los aspectos de la vida. Tal búsqueda, con la ayuda de la gracia de Dios, nos encamina a aquella plenitud de vida que nosotros llamamos santidad.
El deporte es una riquísima fuente de valores y virtudes que nos ayudan a mejorar como personas. Como el atleta durante el entrenamiento, la práctica deportiva nos ayuda a dar lo mejor de nosotros mismos, a descubrir sin miedo nuestros propios límites, y a luchar por mejorar cada día. De esta forma, en la medida en que se santifica, cada cristiano se vuelve más fecundo para el mundo.
Para el deportista cristiano, la santidad será entonces vivir el deporte como un medio de encuentro, de formación de la personalidad, de testimonio y de anuncio de la alegría de ser cristiano con los que le rodean"
( Alguien, recordando el punto 11 del libro "Camino", que habla de Voluntad, Energía, Ejemplo... me comentaba que sin ese sacrificio, sin esa constancia en los entrenamientos... Rafa no hubiera podido ganar 11 veces "Roland Garros" )
( Ah! seguimos con ese espíritu buscando lo mejor para Nicaragua y el mundo entero )
domingo, 10 de junio de 2018
Graduados
En medio de la tribulación por la que estamos pasando en Nicaragua, nos llegan buenísimas noticias desde las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, donde desde hace varios años sacerdotes y seminaristas nicaragüenses realizan estudios institucionales y de especialización.
Esas noticias buenas se refieren a la conclusión exitosa de esos estudios. Así, se acaba de graduar en Derecho Canónico el Padre Rodolfo José López, de la Arquidiócesis de Managua (en la foto, a la derecha en la fila de atrás)
Cuenta el Padre José Rodolfo que cuando el Cardenal Brenes, su obispo, le pidió que estudiara Derecho Canónico le asustó la idea, pero terminó "agarrándole el sabor"
"Para quienes nos hemos formado en el ámbito de la Teología -añade- y no estamos acostumbrados al lenguaje jurídico, el estudio del Derecho Canónico resulta al principio un poco difícil, pero poco a poco te vas familiarizando con él. Además, te das cuenta de que es muy útil para ayudar a los Obispos en su gobierno"
Tal y como asegura, la oportunidad de haber estudiado en Pamplona ha sido "muy valiosa", por eso quiere agradecer "de corazón" la ayuda prestada por los benefactores. (Benefactores -añado yo- tanto de España, como de aquí de Nicaragua a los que les estamos pidiendo esas ayudas económicas)
"Su apertura -dice sobre los benefactores- y generosidad en el amor a Cristo está siendo de gran beneficio para la Iglesia. Y Dios se lo recompensará siempre. Aunque Él puede hacer todo sin necesidad de nosotros, quiere que participemos con pequeños actos de generosidad salidos del corazón. Estas personas que nos ayudan con nuestra formación se han anotado un punto en el Cielo"
¡Bien, Padre Rodolfo José! Le esperamos pronto en Nicaragua.
Igualmente se graduó de Bachiller en Teología el ya diácono Francisco Rivas Tobar, natural de San Jorge, de la Diócesis de Granada (difícil de localizar en la foto pues se escondió muy al fondo)
Francisco ha cursado durante cuatro años los estudios institucionales de Teología en el Seminario Internacional Bidasoa, habiéndose ordenado de diácono hace pocos meses. Ahora también le esperamos de vuelta para trabajar en su Diócesis de Granada.
¡Bien, Diácono Francisco!
viernes, 8 de junio de 2018
¿Felicidad?
Cualquiera podría decir: "yo lo que quiero es ser feliz"
Y sin embargo algo falla, porque con frecuencia el ser humano no consigue alcanzar la felicidad.
Los hombres mueren y no son felices, sentenciaba con cierto pesimismo un escritor ateo del siglo XX. Y puede que nos hayamos preguntado interiormente: "Señor, ¿qué pasa?"
El plan de la Creación incluía nuestra felicidad, pero algo falló. No siempre conseguimos ser felices y, a menudo, quizás por eso mismo, tampoco logramos hacer felices a los demás. Es más, no raramente causamos sufrimientos unos a otros, actuando de una manera cruel y perversa.
¡Cuánto dolor, cuánta crueldad! Pero, ¿es posible que nosotros los hombres, creados a semejanza de Dios, seamos capaces de hacer estas cosas?
¿Qué pasa? ¿Por qué tanta gente no es feliz? ¿Por qué realidades que prometen tanta felicidad -la amistad, los lazos familiares, las relaciones sociales, las cosas creadas- son a veces fuente de tanta insatisfacción, amargura y tristeza? ¿Cómo es posible que los hombres seamos capaces de producir tanto daño?
Las respuestas a estas punzantes y dolorosas preguntas se concentran en una palabra: el pecado.
En griego, la lengua del Nuevo Testamento, "pecado" se dice hamartia, qu significa: "Fallo de la meta, no dar en el blanco", y se aplicaba especialmente al guerrero que fallaba el blanco con su lanza.
Así pues, un primer sentido del pecado es errar el blanco. Lanzamos una flecha dirigida a la felicidad, pero fallamos el tiro. En este sentido el pecado es un error, una trágica equivocación y, a la vez, un engaño: buscamos la felicidad donde no está (como la fama o el poder), tropezamos en nuestro camino hacia ella (por ejemplo, acumulando bienes superfluos que ciegan nuestro corazón a las necesidades de los demás) o, peor aún, confundimos nuestro anhelo de felicidad con otro amor (como el caso de un amor infiel).
Pero siempre, detrás del pecado está la búsqueda de un bien -real o aparente- que pensamos que nos hará felices.
No comprenderemos el pecado mientras no sepamos detectar el anhelo de felicidad insatisfecho que lo genera.
A veces, un deseo vehemente de algo que es pecado procede de una carencia en el deseo fundamental de amor, que provoca angustia y tristeza, y que se piensa -erróneamente- resolver de ese modo. Por ejemplo, quien se siente poco querido y carece de vínculos afectivos firmes, ya sea con Dios, la propia familia o los amigos, fácilmente reaccionará con desconfianza y agresividad, incluso con injusticia, ante las pretensiones ajenas, para protegerse y asegurarse; o buscará un sucedáneo de ese amor en las relaciones de usar y tirar, el placer o las cosas materiales.
Solo el amor de Dios sacia.
Benedicto XVI lo expresó así: "La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en lugares equivocados. La clave para esto es muy sencilla; la verdadera felicidad se encuentra solo en Dios. Necesitamos tener el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito o en nuestras relaciones personales sino en Dios. Sólo Él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón"
jueves, 7 de junio de 2018
Desde Sicilia
Desde Sicilia, en una breve visita pastoral, Mons. Ocáriz nos ofrece consejos prácticos aplicables en muchos sitios.
Sobre el modo de vivir un noviazgo cristiano en una sociedad que pone tantas dificultades:
- "En primer lugar, tienes que creer firmemente que vale la pena vivir el noviazgo de manera cristiana, por ejemplo, decidiendo tener con tu novia una relación casta. No se trata simplemente 'negarnos' algo que nos gustaría pero que nos obligamos a postergar en el tiempo, no. Se trata de afirmar positivamente el amor, confiar en que Dios lo quiere así, y que de este modo Él es feliz, porque a vosotros esa preparación os hace más felices"
Sobre la formación profesional:
- "Cuando se ofrece una buena formación profesional y humana, ningún esfuerzo se pierde" Muchas personas que han pasado por la escuela de hostelería agradecen con el pasar de los años lo aprendido, que no solo les ha ayudado a encontrar trabajo, sino también en su vida personal y de fe.
Y algo al vuelo, que nos sirve en estos momentos para Nicaragua:
- "La esperanza no está fundamentada en nuestras fuerzas, sino en el amor de Dios por nosotros"
lunes, 4 de junio de 2018
Octava del Corpus: Un mundo de Dios
Me maravilla comprobar como, año tras año, va cogiendo más auge la fiesta solemne del Corpus Christi, no sólo en lugares tradicionales como Las Palmas de Gran Canaria (en la foto, la alfombra ante la fachada de la Catedral) sino también en ciudades, pueblos, aldeas, rincones de todo el planeta.
Pero al día del Corpus sigue la Octava del Corpus, ocho días que concluyen con la fiesta del viernes del Corazón de Jesús.
Se nos invita, y que grato es hacerlo, a meditar en el gran Misterio de la Eucaristía,
Hoy lo hacía con unas palabras de una homilía del Papa Emérito Benedicto XVI, que vienen como anillo al dedo, especialmente para nuestra querida Nicaragua que anhela una transformación, un cambio a mejor:
"Al agradecer y bendecir, Jesús transforma el pan, y ya no es pan terrenal lo que da, sino la comunión consigo mismo.
Esta transformación, sin embargo, quiere ser el comienzo de la transformación del mundo.
Para que llegue a ser un mundo de resurrección, un mundo de Dios.
(Misa del Corpus en el Salto. Nicaragua)
Sí, se trata de transformación.
Del hombre nuevo y del mundo nuevo que comienzan en el pan consagrado, transformado, transubstanciado."
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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...