martes, 5 de abril de 2016

Praga


Mi buen amigo Tingo realizó un viaje familiar desde Managua a la vieja Europa para visitar a su hija Andrea que está estudiando en la Universidad de Navarra.

Ha querido compartir conmigo todo lo experimentado en ese viaje enviándome un muy ameno relato del mismo.

Un objetivo primordial era ¡Praga!

Desde un apartamento en Old Town Square o Plaza del Ayuntamiento, a 20 varas del famoso Reloj Astronómico y enfrente de la iglesia de Nuestra Señora de Tym (donde asistieron a la Vigilia Pascual), describe sus muchas impresiones de la capital checa. Entresaco algunas notas del amplio escrito 'para no hacer largo el cuento', pero sí para ver cómo se puede aprovechar un viaje.

- Volviendo al inicio de nuestra llegada, al frente, desplegada en la plaza como para recibirnos, una feria de coloridas casetas y ventecillas donde desde el primer momento correríamos a comprar todo tipo de quesos y quesillos, iguales que los de La Paz Centro. (Para los no nicaragüenses, La Paz Centro es un pueblito, camino de Managua a León, donde se pueden degustar ricos quesillos)
Y chorizos de todo tipo y tamaños, en una verdadera medio fritanga con un estilo achecado donde obviamente no podía faltar un delicioso chocolate caliente, tan negro como espeso y aromático...

- Pero qué decir de Praga si se sale de todos los parámetros y expectativas. Si de repente no sabes si estás en el medioevo o en la modernidad; si estás en un cuento de hadas, con sus castillos y señores feudales y sus torres con relojes mágicos y exactos, o en un país hospitalario pero de extraño lenguaje...

- Ah! Praga y sus iglesias a la vuelta de cada esquina, llenas de esa profunda tradición cristiana...

- Hermosa Primavera de Praga (1968) que aunque reprimida nunca será olvidada y que vendría a ser un símbolo de libertades...

- Praga, imponente como su avalancha de gentes por las calles que iban y venían y casi te atropellaban, pero en orden, sin empujones, bien abrigados, expresándose en idiomas desconocidos, como en extraños dialectos... Calles empedradas como calzadas del imperio romano, tan parejas para no permitirte un traspiés, que dan vuelta, que suben y bajan...

- Recuerdos de una Praga encantada y misteriosa que parece dejar poco a la imaginación porque terminas pensando que lo viste todo, que te metiste en su historia y en sus tradiciones y en sus luchas y en sus victorias. Ah! Praga, que inolvidable ese encuentro con Praga, lástima que parece ignorar a Dios...

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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...