
Una tarde en Gran Canaria fui con Juan y Mireya a Galdar. Allí estuvimos con sus hijos y nietos. Una velada agradabilísima.
Juan es un gran pintor. Platicamos. Me regaló un precioso cuadro del Roque Nublo.
Hace poco leía una entrevista a un famoso pintor al que le preguntaban si es cierto que el artista nunca se queda satisfecho de su obra. Y respondía: "Tampoco es para tanto. Muchas veces te quedas tranquilo con lo que has hecho, con la sensación de que has hecho un buen trabajo. Otras veces,no"
Tengo la sensación de que Juan -con él en la foto- ha hecho un magnífico trabajo.
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