
Ayer, en la fiesta de Santo Tomás de Aquino, reflexionaba sobre la maravilla de la teología.
Todos debemos ser algo teólogos porque "Quien ama sinceramente a Dios, se siente impulsado a conocerle cada vez más y mejor; no se conforma con un trato superficial; busca comprender con mayor profundidad todo lo que a Él se refiere"
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