
"En algunas catedrales góticas de la edad media vemos algunas estatuas curiosas: personajes de estatura imponente que sostienen, sentados en sus hombros, a hombres muy pequeños. Se trata de la representación en piedra de una creencia que los teólogos de la época formulaban con estas palabras: 'Somos como enanos sentados sobre los hombros de gigantes, de modo que podemos ver más allá y más cosas que ellos, no por la agudeza de nuestra mirada o por la alyura del cuerpo, sino porque somos levantados muy en alto y somos elevados a alturas gigantescas'
Los gigantes eran, por supuesto, los padres de la Iglesia. Así es hoy también para nosotros"
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