
Transcurrido el sábado...
Transcurrida la Cuaresma, la Semana Santa, la convivencia en la isla de Ometepe, nos acrecamos adonde sabemos está Jesucristo.
Cansados, pero despiertos, en Vigilia. Con cierta expectativa -más, cuando es novedosa para nosotros esta ceremonia solemne: Fuego, luz, un pregón de exultación, de victoria (como cuando nos alegramos por la victoria de nuestro equipo y la hacemos propia, aunque no hayamos jugado), lecturas históricas que son verdad, agua que regenera, que alivia. Y al final, banquete con el Pan de la Vida, con el Vino que alegra el corazón. Y un abrazo a la Reina que desde ayer es nuestra Madre...
No es la homilía del Papa. Es el comienzo de la mía en la Vigilia Pascual en Villa Fontana con un montón de jóvenes.
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