
Felicitaciones por alcanzar nuevamente la famosa "ensaladera".
Pero para mí era más emocionante cuando antes había que ir a disputar la final al territorio de quien tenía la copa, que era Australia. El ganador sólo esperaba en casa a que viniera el finalista. Recuerdo la desvelada para seguir por una tv en blanco y negro los partidos de Santana, Gisbert y Arilla contra los invencibles australianos. Costaba un mundo arrebatar ese trofeo.
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