
La primera página que el Espíritu Santo escribió en la vida de Alexia fue el 19 de marzo de 1971, cuando recibió el Bautismo en su parroquia, en Madrid. Y la última la escribe el 5 de diciembre de 1985 en Pamplona; pocos días antes -el 30 de noviembre- había recibido la Confirmación y la Unción de enfermos.
"Lo que constituye nuestra fe no es principalmente lo que nosotros hacemos, sino lo que recibimos". Desde muy niña percibió esta realidad y se puso totalmente a disposición de la voluntad de Dios: "Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras", repetía cuando hacía la genuflexión ante el sagrario.
Siempre: la vida de Alexia hizo realidad este deseo que caracteriza al verdadero amor. No se quedó en un anhelo infantil, que los años van desdibujando o los hechos de la propia vida desmintiendo. ¡No!: su vida estuvo presidida por una clara jerarquía de valores libremente asumida, cuya raíz estaba en la verdad de Dios.
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