viernes, 16 de febrero de 2018
Realidades
Con este amanecer en las islas Canarias nos ponemos a filosofar...
¿Es la realidad un todo?
No debemos pensar la realidad, el ser que existe "aunque yo no lo piense", como un todo, como un mosaico compuesto de múltiples teselas.
1. Dios es real. Acto puro. Identidad.
2. El ángel y el hombre son acto personal. Realidad abierta por dentro, capaz de conocer y amar.
3. El universo es acto de ser sencillo.
Las tres realidades, Dios, persona, universo, no están en el mismo nivel. No se pueden connumerar.
La realidad pensada no es realidad física.
Un perro pensado no muerde.
El acto de conocer un árbol no es un árbol. Está a otro nivel, superior.
Son realidades distintas "jerárquicamente".
Filósofo es el que las admira. Admiremos la jerarquía de la realidad.
De un lado el orden del universo. El firmamento. La realidad de una noche estrellada o de un amanecer.
De otro lado el orden en mi conocimiento: la realidad que se desvela en mí. Soy capaz de poseerla intencionalmente y amarla.
Pero cuando digo "de un lado" y "de otro lado" no estoy hablando de dos realidades contiguas que compongan, como teselas, el mosaico de la realidad entera o "total"
La realidad no es un todo. La realidad es Acto.
Acto Puro del que dependen los actos "jerárquicamente" distintos.
Los actos superiores son más acto, capaces de más, capaces de conocer y amar.
Los actos inferiores, que pertenecen al nivel del acto de ser del universo son sencillos.
La realidad del espíritu (de los actos de ser que son abiertos por dentro) es distinta jerárquicamente de la realidad física.
No debemos pensarla componiendo un todo con la realidad física.
Una pantalla de una computadora, por mucho que brille, nunca podrá "ver".
No se pueden componer "pantalla" y "ver", formando un "todo".
Cuerpo y alma son dos realidades de distinto nivel. No forman un todo.
jueves, 15 de febrero de 2018
Después de ceniza
"La invitación a la conversión no es un regaño de alguien exigente que está enfadado con lo que hacemos, sino una llamada amorosa a que demos media vuelta para encontrarnos cara a cara con el Amor"
Hoy, jueves después de ceniza.
¡Ánimo con los propósitos para esta Cuaresma!
miércoles, 14 de febrero de 2018
Cuaresma: El camino hacia la Pascua
"La Cuaresma es un compendio de nuestra vida, que es toda ella un constante volver hacia la casa de nuestro Padre. Es un camino hacia la Pascua, hacia la muerte y resurrección del Señor, que es el centro de gravedad de la historia del mundo, de cada mujer, de cada hombre: un volver al Amor eterno.
¡Qué capacidad tan extraña tiene el hombre para olvidarse de las cosas más maravillosas, para acostumbrarse al misterio!
Por eso, es lógico que durante estos días consideremos en nuestra oración la necesidad de la conversión, de redirigir nuestros pasos hacia el Señor, y purificar nuestro corazón.
La Cuaresma echa raíces profundas en varios episodios clave de la historia de la Salvación, que es también nuestra historia.
Uno de ellos es la travesía del pueblo elegido por el desierto. Esos cuarenta años fueron para los israelitas un tiempo de prueba y de tentaciones. Yahveh les acompañaba de continuo y les iba haciendo entender que sólo debían apoyarse en Él: iba ablandando su duro corazón de piedra. Fue además un tiempo de gracias constantes: aunque el pueblo sufría, era Dios quien les consolaba y les orientaba con la palabra de Moisés, les alimentaba con el maná y las codornices, les daba el agua en la Roca de Meribá.
¡Qué cercanas nos resultan las palabras, llenas de ternura, con las que Dios hace recapacitar a los israelitas sobre el sentido de su larga travesía!...
El Señor también se dirige hoy a nosotros que, en el desierto de nuestra vida, ciertamente experimentamos la fatiga y los problemas de cada día, aunque no nos faltan los cuidados paternales de Dios, a veces a través de la ayuda desinteresada de nuestros familiares, de amigos o incluso de personas de buena voluntad que permanecen anónimas.
Con su pedagogía inefable, el Señor nos va metiendo en su corazón, que es la verdadera tierra prometida: 'Dame, hijo, tu corazón, y que tus ojos guarden mis caminos' (Pr 23, 26)"
domingo, 11 de febrero de 2018
La fuerza del silencio
"Cuando la enfermedad se vuelve incurable, la palabra ya no significa gran cosa. Hay que aprender a guardar silencio, a acariciar con afecto al ser que sufre para transmitirle la cercanía, el calor y la compasión de Dios"
Cardenal Sarah
miércoles, 7 de febrero de 2018
Pináculos de fuego
En la época de Burgos (1938) san Josemaría llevaba con frecuencia a jóvenes y mayores a pasear por la orilla del río Arlanzón. En sus conversaciones, les insistía en que fuesen hombres de oración y que intentaran convertir todo lo que hicieran en trabajo de Dios.
Para ilustrar el consejo, solía llevarlos a visitar las torres de la catedral gótica de Burgos.
Muy por encima del nivel de la calle, donde apenas se podía ver, había un auténtico encaje de piedra, fruto de una labor paciente, costosa.
Mientras admiraban la bella ornamentación, san Josemaría les recordaba que "aquella maravilla no se veía desde abajo". Decía:
"¡Esto es el trabajo de Dios, la Obra de Dios!: acabar la tarea profesional con perfección, con belleza, con el primor de estas delicadas blondas de piedra".
Comprendían, ante esa realidad que entraba por los ojos, que todo eso era oración, un diálogo hermoso con el Señor.
Los que gastaron sus energías en esa tarea sabían perfectamente que desde las calles de la ciudad nadie apreciaría su esfuerzo: ¡era sólo para Dios!
(Pienso viene bien este relato, ahora que por estos lares estamos comenzando un nuevo curso académico)
martes, 6 de febrero de 2018
Sentimientos
"Cuando alguien es muy sentimental debe procurar poner esos sentimientos al servicio del Señor, preguntándole como proceder en cada caso"
lunes, 5 de febrero de 2018
Vengan y vean
La semana pasada fui invitado a dar una charla a los seminaristas de nuevo ingreso, 22 muchachos en el "Seminario Arquidiocesano la Purísima" de Managua.
El tema propuesto era la identidad del "seminarista"
No encontré mejor descripción que la respuesta de Jesús a aquellos dos jóvenes que le preguntaron:
"Maestro, ¿dónde vives?"
Les respondió:
"Vengan y vean" (Juan 1, 39)
La etapa de formación en el Seminario es precisamente eso: Estar con el Señor y aprender tantas cosas de Él.
Luego puede venir la llamada definitiva a ser sacerdote. El seminaristas es el que generosamente 'arriesga' el poder ser llamado.
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En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...
