jueves, 8 de enero de 2026

Conchita C-64: Nuevo año

 


Kinshasa, 9 de enero de 2026

Mamaíca mía:

Poco a poco me voy acercando a ti. Poco a poco la distancia se va haciendo menor…

He comenzado el nuevo año en Kimbondo. Hablé con Chari y Ricardo. Y he visto las grabaciones de Alfredo.

Hoy te mando alguna foto del profesor Raoul Kienge-Kienge, que vive conmigo en Kemi. Le hicieron un homenaje junto a otros destacados universitarios. Él estudió Derecho en la Universidad de Kinshasa y luego se doctoró en Bélgica. Ha fundado la Escuela Superior de Criminología en la Unikin (Universidad de Kinshasa. Dirige muchas tesis doctorales. Y su preocupación principal son los niños de la calle, sobre todo los “kuluna”. Intenta crear vías para su inserción en la sociedad. A veces lo consigue.

Aquí tienes el conjunto de galardonados, la foto de Raoul y el trofeo que le entregaron, y por último la publicidad para encontrar fondos para la ampliación del centro de Lubumbashi Tabora donde viví cinco años. La puertecica del primer plano es la que daba a mi habitación con tantos recuerdos de ese tiempo magnífico en Katanga.

Mamá, muchas cosas tendremos que contarnos.

Feliz 2026




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Managua, 9 de enero de 2026

Querida mamuchi:

¿Qué tal pasaste la Navidad con papá, los abuelos y los tíos en el Cielo? Seguro que pudiste ver de verdad el “belén” que puso Dios hace 2026 años. ¿Se parece al de mi casa en Managua?


Este año, con la IA, he estado jugando con los distintos personajes de nuestro “Nacimiento” de Villa Fontana. He puesto a volar a los ángeles, a avanzar a los reyes magos, al pescador sacando un pez plateado y al muchacho moviendo el carretón. 



Como otros años, han sido -están siendo, porque lo quitaremos hasta el 2 de febrero- muchas las personas que vienen a ver el “belén”, entre ellas, Pilar, pocos días antes de regresar a España tras cumplir su misión de embajadora en Nicaragua.


Nicaragua, en el mes de diciembre está preciosa. Tanto por el clima brillante y claro como por los muchos adornos navideños que se ven en avenidas y rotondas.

Pasé tres semanas cerca del mar, impartiendo un curso de Biblia, en concreto del Antiguo Testamento: “Crónica de una Alianza” a un grupo de numerarias auxiliares. Muy interesante. Doris, que es una artista haciendo tarjetas de felicitación, me regaló una que refleja el clima de esos días. Los atardecer fantásticos:



Mamuchi, estos días son de muchas visitas, todas entrañables, como las que recibíamos en casa por “reyes”. Saludos, regalos, abrazos. Llenaría la carta de decenas de fotos. No faltaron los “Quadra” es tradición su llegada y la foto familiar:


Y los Chang, año tras año, la misma foto, el mismo corazón. Creciendo, creciendo los chicos y las chicas, dos y dos, como tus nietos:


Sorpresa la visita de Mariell con su papá y su nuevo hijo adoptado, Nicolás, bien atento. Navidad, tiempo de vivir esa infancia espiritual:


Todavía hay más. Te acuerdas de aquella boda vikinga de mi amigo Federico con Birte, la noruega. Pues vinieron también desde la isla de Ometepe donde viven en el lago grande de Nicaragua con su regalo y sus noticias alegres, pues son muy aventureros:


Y luego, las felicitaciones virtuales. Desde todas partes. Por ahora he contado 259. Algunas de ellas “nominadas” a ser la mejor felicitación del año como la de Amalia y su familia desde Londres, Massiel y los suyos o Helio y Carolina que siempre aciertan y siempre ayudan:




El año pasado, en mi particular concurso navideño de felicitaciones, ganaron Henrry desde Costa Rica y mi primo Isidoro desde España.
Esta vez, también están nominadas la felicitación de mis buenos amigos Adrián y Paola con su pequeño Agustín o desde Canarias el inmenso Suso Marrero:


Y Alejandro y Xaviera con sus hijos y su felicitación presencial, no virtual. Vinieron desde Honduras:


Y así, muchos más… Consígueles, mamá, a todos ellos una bendición desde el Cielo para que en este año 2026 se acerquen más a Dios.
En Villa Fontana bromean conmigo porque dicen que en Navidad las familias vienen a celebrar al Niño-Dios… y al Padre Alfredo.

¿Y regalos… ni decir?
Roxana, que tiene una pequeña tienda de artesanías en Boaco, me mandó un borriquito de noria:


Y Ricardo y Chari, con la colaboración de mi prima Puri, ¡una camiseta con dedicatoria de Carlitos Alcaraz, nuestro número 1 mundial del tenis!




También yo he hecho algunas visitas entrañables. Me llamaron la atención los “ángeles del viento” que adornaban el árbol en casa de Chilo y Paul:



Me dicen que es una tradición mexicana.

Dejo para el final el saludo de tu bisnieta, mi primera sobrina-nieta que ya ha estado en Roma con sus papás, Alejandro y María, haciendo honor a su nombre: MARCELA, una de las primeras santas de Roma.



Me he alargado un poco, mamuchi, pero hay que celebrar tanto amor recibido desde el Cielo con el nacimiento y la manifestación de Dios con nosotros.

Un abrazo muy fuerte desde nuestros “belenes” hasta el tuyo, el más auténtico

Alfredo







































En Nicaragua, como en otros lugares, cuando uno tiene grandes deseos de contar cosas a los familiares, amigos colegas...y no hay tiempo, trata de resumir anteponiendo ese "para no hacerte largo el cuento". Pero ni así...