viernes, 15 de mayo de 2009
Canciller Bismarck
Me
contaron una vez la anécdota de la esposa sencilla del canciller Bismarck, que temía dejar de ser querida al ver ir ascendiendo a su esposo.
Éste le dijo entonces:
Olvidas que me desposé contigo para amarte.
El amor aumenta con la fidelidad.
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